Psic. Elisa Esther González

Psic. Elisa Esther González Te ofrezco un servicio profesional terapéutico, con resultados a corto plazo.

TARTA INVERTIDA DE MANZANA😁Es súper fácil,3 huevos100 gr azúcarunas gotitas Esencia de vainilla1 chorrito aceite200 gr h...
07/01/2026

TARTA INVERTIDA DE MANZANA😁
Es súper fácil,
3 huevos
100 gr azúcar
unas gotitas Esencia de vainilla
1 chorrito aceite
200 gr harina leudante
2 o 1 manzana verde
c/n Nueces picadas (opcional)
Canela a gusto
Para el caramelo
1 taza azúcar
1 taza agua
Pasos
Primero pelamos las manzanas y las cortamos en julianas y la colocamos en un bol con la canela y las nueces picadas(yo hice con canela sola)dejamos reposar.
Segundo batimos los huevos, azúcar y la esencia de vainilla hasta que duplique su volumen
Tercero colocamos la harina de a poco en forma de lluvia previamente tamizada para que no baje el volumen de los huevos, con el chorrito de aceite...Una vez que esta todo bien mezclado hacemos el caramelo.
Para el caramelo: en el molde que vas hacer las tarta colocamos la taza de azúcar y la taza de agua la llevamos a fuego lento y lo cocinamos hasta que este el caramelo,(o sea tome un color marrón oscuro).
Una vez que este el caramelo colocamos las manzanas bien acomodadas una a lado de la otra (sin quemarnos los deditos),cuando estén todas las manzanas acomodadas y que este el caramelo todo cubierto, ponemos la mezcla del bizcochuelo..
Llevamos a horno previamente calentado a 180° por 30 mtos (yo calente el horno a 180° y lo baje de a poco hasta llegar a mínimo y lo cocine a mínimo)
Si querés que te salga más alto el bizcochuelo pone doble de todos los ingredientes...

02/01/2026

TAMBIÉN DUELE LO QUE NUNCA PASÓ

Duelen los “casi”,
los “tal vez”,
los planes que solo existieron
en nuestra mente y en el corazón.
Duelen las historias que imaginamos
con tanta ilusión,
pero que nunca llegaron a tomar forma.

A veces no lloramos por lo que perdimos,
sino por lo que jamás tuvimos
la oportunidad de vivir.
Por lo que prometía tanto
y terminó siendo humo.
Por lo que parecía posible
y se quedó detenido
a mitad del camino.

Ese dolor es silencioso,
porque no siempre se entiende,
porque no tiene recuerdos concretos,
solo expectativas rotas.
Y aun así pesa,
marca
y deja vacío.

Pero incluso esos vacíos enseñan.
Nos muestran con claridad
qué deseamos de verdad,
qué merecemos
y qué no estamos dispuestos
a volver a repetir.
Nos ayudan a elegir mejor,
a cuidarnos más,
a no conformarnos con promesas a medias.

Soltar no es fácil.
Nunca lo ha sido.
Pero dentro de cada uno
vive la fortaleza para avanzar,
para seguir,
para abrir espacio a lo que sí quiere quedarse.

Que este 2026 llegue cargado
de cosas bonitas,
de certezas,
de amores completos,
de sueños que no se queden en “casi”,
y de caminos que, esta vez,
sí se recorran hasta el final.

©️ Sólo Reflexiones

Tengo 28 años, no tengo hijos y hay algo que tengo claro desde hace años: para mí es un no rotundo involucrarme con un h...
02/01/2026

Tengo 28 años, no tengo hijos y hay algo que tengo claro desde hace años: para mí es un no rotundo involucrarme con un hombre que ya tenga hijos. Y mucho menos si son varios y de diferentes mujeres. Sé que esto incomoda, sé que muchos van a criticarme, cuestionarme y decir que soy exagerada, egoísta o inmadura. No me interesa. No busco aprobación. Esta es mi vida y mi decisión, y no pienso cambiarla para encajar en lo que otros consideran correcto.

No tengo hijos, y eso es clave. Porque si los tuviera, entendería negociar, adaptarme o aceptar ciertas dinámicas. Pero no es mi caso. Cuando te metes con alguien que tiene hijos, inevitablemente también te metes con la madre o las madres de esos hijos. Es un vínculo para toda la vida, te guste o no. Y aunque algunas son respetuosas, muchas no lo son. No importa que hayan pasado años, no importa que la relación haya terminado: siempre habrá llamadas, mensajes, exigencias, conflictos y una presencia constante que termina afectando a la pareja actual. Yo no quiero vivir compitiendo, justificándome ni cargando problemas que no creé.

Además, hay una verdad que pocos quieren aceptar: los hijos siempre deben ser la prioridad, y así debe ser. Yo no discuto eso. Pero precisamente por eso, yo no quiero estar en una relación donde nunca seré prioridad. Yo quiero construir algo desde cero, donde ambos nos elijamos primero, donde los hijos que tengamos —si los tenemos— sean la prioridad mutua de los dos. No quiero sentirme interpuesta, desplazada o entendiendo siempre que “los hijos van primero” cuando yo también estoy dando tiempo, energía y amor.

No estoy diciendo que tener hijos sea malo. No lo es. Estoy diciendo que no es lo que yo quiero para mi vida. Todos tenemos preferencias, límites y estándares, y este es el mío. Me he cuidado de no tener hijos antes de formar un hogar porque no pido nada que no esté dispuesta a ofrecer. Si pido respeto, doy respeto. Si pido un hombre sin hijos, es porque yo tampoco los tengo. Que me critiquen si quieren. Yo tengo claro quién soy, qué quiero y qué no estoy dispuesta a vivir. Y eso, aunque incomode, también es madurez.

Historia anónima
De la web

01/01/2026

LA ADOPCIÓN NO BORRA EL ORIGEN.

Y cuando se intenta, el sistema lo cobra.**

En Constelaciones Familiares, la adopción no se mira desde la buena intención solamente, sino desde el orden que sostiene la vida.

Porque amar no siempre es suficiente.
Y criar no convierte automáticamente en origen.

Bert Hellinger fue claro y contundente:

“Cuando alguien adopta niños para suplir la falta de hijos propios, se trata de una grave intromisión en determinados órdenes.”

Esta frase incomoda.
Pero señala una verdad profunda que muchos padres adoptivos desconocen… y otros prefieren no ver.

La adopción: un acto grande, pero no inocente

Desde la mirada sistémica, la adopción es justificada y grande cuando:

los padres biológicos han mu**to,

o el niño ha sido abandonado y no puede permanecer en su sistema de origen.

En esos casos, acoger y criar es un acto de profundo servicio a la vida.

El problema aparece cuando la adopción se decide:

para llenar un vacío personal,

para calmar el dolor de la infertilidad,

para “ser padres a cualquier costo”,

o desde la fantasía de “yo lo haré mejor que sus verdaderos padres”.

Ahí comienza el desorden.

El error más grave: no respetar el origen

Muchos padres adoptivos aman profundamente a sus hijos.
Pero aman desde la negación del origen.

Ocultan a los padres biológicos.
Los desprecian.
Los juzgan.
Los borran del relato familiar.

Y sin darse cuenta, colocan al niño en un conflicto imposible:

amar a quienes lo cuidan
o ser fiel a quienes le dieron la vida.

Desde las constelaciones, esto es clave:

El niño siempre es fiel a su familia de origen.

La vida le viene de ahí, no de la familia adoptiva.

Si el origen es negado, el niño se desordena internamente.

Por eso aparecen:

rebeldía,

rechazo a la autoridad,

conductas difíciles,

problemas vinculares,

culpa sin causa,

o una tristeza profunda que nadie logra explicar.

No es ingratitud.
Es lealtad invisible.

Un niño adoptado pertenece a dos sistemas

Este punto es fundamental.

El niño:

pertenece primero a su familia biológica,

y después a la familia adoptiva.

Cuando los padres adoptivos aceptan esto, el niño puede descansar.

Cuando no, el niño lucha.

Adoptar no es “quitar” un niño de un sistema.
Es cuidar una vida que ya viene con historia, destino y raíces.

Quien adopta, adopta también:

a los padres biológicos,

a los abuelos,

al país,

a la cultura,

al dolor,

y al destino que precede a ese niño.

El derecho a la verdad

Las Constelaciones Familiares son claras:
los secretos enferman al sistema.

El niño debe saber desde siempre que es adoptado.
No como un dato frío, sino como una verdad integrada y respetuosa.

Ocultar el origen crea:

vacío de pertenencia,

ansiedad,

sensación de no saber quién se es,

y conflictos identitarios profundos.

Conocer su historia —aunque duela— le da raíces.
Y solo con raíces se puede crecer.

Cuando una adopción puede sostenerse

Una adopción tiene posibilidades reales cuando:

No se usa al niño para llenar un vacío emocional.

Se honra profundamente a los padres biológicos.

No se compite con el origen.

No se actúa desde la superioridad moral.

Se entiende que los padres adoptivos no son dueños del destino del niño.
Son cuidadores de una vida que no les pertenece.

Frase sistémica

“Te recibo tal como vienes.
La vida te vino de tus padres biológicos y los honro.
Yo solo cuido lo que no me pertenece.”

Cuando esta frase es verdadera —no solo dicha—
el niño puede relajarse.
Y el vínculo puede florecer.

Una verdad difícil, pero necesaria

La adopción no es romantizable.
Es profunda, compleja y exige conciencia.
Cuando se niega el origen,
el amor se vuelve carga.
Cuando se honra el origen,
el amor se vuelve sostén.

31/12/2025

No todo lo que se llama “evento familiar” es un espacio sano para un niño.

Un niño no necesita reuniones cargadas de alcohol, gritos, chistes obscenos, desbordes emocionales ni adultos fuera de control para sentirse parte de algo.
Para un niño es suficiente su casa, su árbol, una cena tranquila, regalitos y, sobre todo, la sensación de estar seguro.

Cuando los adultos se exceden, los niños no están compartiendo.
Están observando.
Están absorbiendo.
Están aprendiendo, incluso sin quererlo.

Eso no es convivencia.
Eso no es tradición.
Eso es exponerlos a escenas que no pueden procesar ni elegir.

Proteger también es poner límites.
Proteger es saber irse a tiempo.
Proteger es decir no, aunque incomode a otros adultos.

El amor no se demuestra llevándolos a todos lados.
Se demuestra cuidando lo que ven, lo que sienten y lo que tienen que cargar.

Antes que nada y nadie, siempre están ellos, su bienestar, su sano crecimiento.

31/12/2025

🧠 Difamación en las fiestas: cuando no solo hablan de la persona, sino que le quitan el lugar donde quedarse

😶‍🌫️ La difamación familiar no son chismes ni “malos entendidos”.
➡️ Es una forma de violencia emocional que aparece cuando un grupo distorsiona la historia de una persona, le atribuye intenciones que no tiene, y la convierte en “el problema” para proteger el equilibrio del sistema.
👉 No se busca comprender, se busca preservar un relato que deje a otros/as a salvo y a una persona expuesta.

🗣️ Se manifiesta con frases repetidas delante de terceros/as: “siempre exagera”, “es conflictivo/a”, “inventa cosas”, “con esa persona no se puede hablar”, “eso nunca pasó así”.
➡️ Lo dicen sin que exista espacio para responder. 👉 La clave no es la frase aislada, sino el contexto: se dicen en público, se repiten y se consolidan hasta erosionar la credibilidad.

💥 El impacto es profundo.
➡️ La difamación desorganiza la mente y el cuerpo: genera confusión, vergüenza y culpa; activa ansiedad e hipervigilancia; instala una inseguridad constante.
👉 El sistema nervioso entra en alerta porque se está perdiendo algo básico para el ser humano: protección social y confianza.

🧩 Con el tiempo, la persona empieza a dudar de sí misma.
➡️ Revisa cada palabra, cada gesto, cada recuerdo. ➡️ Se pregunta si el problema es ella.
👉 Ese es el punto más dañino: cuando la violencia deja de venir solo de fuera, y comienza a colonizar el interior, debilitando la autoestima y la capacidad de defenderse.

🎯 ¿Qué busca la difamación?
➡️ Aislar, desacreditar y controlar el relato.
➡️ Que no crean a la persona.
➡️ Que se calle.
➡️ Que cargue con una culpa que no le pertenece. 👉 Mantener el poder sin confrontar la verdad.

🚫 Lo que casi nadie nombra es la exposición: colocar a la persona en una situación donde no puede aclarar, responder ni salir con dignidad.
➡️ Esa impotencia sostenida tiene consecuencias reales en la salud mental y física.

🛡️ Protegerse no es fácil.
➡️ Nadie enseñó cómo hacerlo ni cuándo hablar.
➡️ A veces no se encuentran las palabras.
➡️ Aun así, protegerse es un derecho, incluso cuando no se hace de forma perfecta.
👉 Poner límites no es atacar; es cuidarse.

🧭 Escucha esto: la persona no está loca, no es mala, no es culpable.
➡️ Conoce su verdad y su corazón.
👉 Que otros/as distorsionen su historia no la vuelve falsa.

✊ Para cerrar: hablar es un derecho.
➡️ Nombrar lo vivido también.
➡️ Poner límites, igualmente.
➡️ El silencio impuesto es abuso.

27/12/2025

Eso que minimizaste en tu madre… ahora tu hija lo minimiza en ti.
Erika creció justificando los enojos de su mamá. Cuando alguien le preguntaba si su madre era dura, ella decía: “Es que tuvo una infancia difícil… por eso no sabe demostrar amor”.
Con los años, Erika se convirtió en madre. Empezó a trabajar muchas horas, a responder con impaciencia, y a culpar el cansancio por sus gritos. Un día escuchó a su hija de 8 años decir: “Mi mamá me quiere… solo que está muy estresada, por eso grita”.
Y ahí entendió todo. Su hija estaba repitiendo lo mismo: justificando lo que dolía para proteger el amor.
EJEMPLO + EJERCICIO PRÁCTICO
🔸 Lo que pasa:
Tu hija recibe un grito o un gesto frío, pero lo explica diciendo que estás cansada o “de mal humor”.
🔸 Lo que puedes hacer:
1. Pregúntate: ¿Qué justifiqué en mi infancia para dejar bien a mi madre?
2. Pregúntate: ¿Qué está justificando hoy mi hija en mí?
3. Da un paso diferente: reconoce tus errores sin que ella tenga que defenderte.
✅ Cómo frenar la repetición:
“Perdón por gritarte. Estoy cansada, pero eso no es una excusa. No está bien, y lo voy a cambiar.”
El ciclo no se rompe con silencio. Se rompe con verdad.
CONSEJO FINAL:
Los niños justifican a quienes aman. Es su forma de proteger el vínculo.
Pero cuando eso se convierte en costumbre, aprenden que el amor incluye dolor, tensión o miedo… y que hay que aceptarlo igual.
Tu hija necesita que la reconozcas.
Y que seas tú quien pida perdón, quien ponga palabras, quien se haga cargo.
Ese acto, simple y honesto, tiene más poder educativo que cualquier castigo, sermón o grito.
Romper el ciclo no es culpar ni señalar a tu madre. Es no permitir que tu hija tenga que justificar lo que también le duele.
Si tú no te haces cargo de lo que repites… tu hija crecerá defendiendo lo que le duele, creyendo que eso también es amor.
Y seguirá excusando lo que no debería soportar.

Tal vez tu Navidad no se parece a las de las películas,no hay música de fondo perfecta ni mesas largas llenas de risas e...
27/12/2025

Tal vez tu Navidad no se parece a las de las películas,
no hay música de fondo perfecta ni mesas largas llenas de risas ensayadas.
Tal vez hay sillas vacías, conversaciones pendientes,
o un silencio que pesa más de lo que quisieras.
Y aun así… está bien.

No todas las familias son perfectas.
No todos los diciembres son mágicos.
Hay años en los que la Navidad se vive más desde la resistencia que desde la celebración,
más desde la memoria que desde la fiesta.
Y eso no te hace menos, ni ingrato, ni débil.

Pero aquí estás.
Respirando. Sosteniéndote. Siguiendo adelante.
Y eso cuenta más de lo que imaginas.

Celebra como puedas, con quien puedas,
aunque sea con un café tibio, una oración en silencio,
una canción que te abrace el alma
o un recuerdo que, aunque duela, también habla de amor.

No te exijas sonrisas que no nacen.
No te castigues por sentir distinto.
La paz no siempre llega envuelta en alegría;
a veces llega como alivio, como calma,
como la certeza de que hiciste lo mejor que pudiste.

Dios no te pide una Navidad perfecta,
no te pide mesas llenas ni risas constantes.
Solo te pide un corazón tranquilo,
uno que se permita descansar, perdonar, soltar un poco el peso
y confiar, aunque sea en silencio.

Que esta Navidad no te mida por lo que muestras,
sino por lo que has resistido.
Que te encuentre en paz contigo,
y si no es plena, que al menos sea sincera.

Eso también es Navidad.

Me gustó mucho ©️ D.R.

24/12/2025

LUCHAS VALIOSAS CON LOS HIJOS:

La crianza de los hijos es difícil. Los padres tienen que elegir sus batallas. Aquí hay 8 luchas que vale la pena elegir con sus hijos:

1. La lucha de la lectura:
Haz que tus hijos lean. Porque la lectura está ligada a todo, desde el desarrollo cognitivo hasta la capacidad de concentración. Haga que sus hijos lean ahora.

2. La lucha de salir afuera:
Haz que tus hijos salgan a la calle. El mundo natural nos enseña cosas. Además, afuera hay sol, aire fresco y ejercicio esperándolos. Lo más importante es que la naturaleza está llena de cosas que escasean en nuestro mundo: descubrimiento, asombro, paz, alegría.

3. La lucha laboral:
Haz que tus hijos trabajen. Me entristece la cantidad de padres que no exigen que sus hijos muevan un dedo en casa. Hay principios de vida invaluables que solo puedes aprender con un trapeador en la mano. Que el sudor sea su maestro.

4. La lucha de la comida:
Haz que tus hijos coman en familia. Las comidas juntos son una pausa física para recuperar una verdad tan fácilmente sacrificada en el altar del ajetreo. Nada es más importante que la familia. Y comer saludable juntos.

5. La lucha contra el aburrimiento:
Haz que tus hijos vivan con el aburrimiento. No le dé celular o tablet en cada viaje en automóvil. Los niños necesitan tiempo de aburrimiento para incentivar su creatividad. Y, por extraño que parezca, el aburrimiento es una habilidad. Es difícil como padre lidiar con el asalto de las quejas de aburrimiento. Pero si cedes y llenas su tiempo con estímulos externos, criarás a un adicto. Haz que aprendan a no depender de electrónicos para quitar su aburrimiento. Y darle libros, juguetes y tareas que vayan haciendo usando lo que miran por la ventana del carro donde viajan.

6. La lucha de "Yo primero":
Haz que tus hijos sean los últimos. No siempre para todo pero lo suficiente para recordar que el mundo no gira alrededor de ellos. Decirles: Toma la pieza más pequeña. Tú no manejas el control remoto. Ayuda a hacer las tareas de tu herman@. O darle algunas veces su opción de alientos, menos favorita. No les gustará, pero lo necesitan.

7. La lucha de conversación incómoda:
Haz que tus hijos tengan conversaciones incómodas contigo. S**o, citas, imagen corporal, valores... Sus hijos pondrán los ojos en blanco y se resistirán. Tropezarás y tartamudearás. Pero lo Necesitan y tienen curiosidades o puntos de vista, porque aprenderán lecciones y sabiduría.

8. La lucha de la limitación:
Aprender a vivir dentro de los límites es una valiosa habilidad para la vida. De hecho, muchos problemas de los adultos surgen de la incapacidad de aceptarlos. Los límites de tiempo de pantalla, los límites dietéticos, los límites de actividad y los límites de horario son buenos.

Como padre o madre, tienes que elegir tus batallas. No son fáciles, pero estas 8 luchas, valen la pena luchar para el beneficio de tus hijos.

Créditos a su autor

24/12/2025

CUANDO LOS PADRES MUEREN… NADA VUELVE A SER IGUAL.

No importa cuántos años tengas.

No importa si ya eres madre, padre, abuelo o profesionista exitoso.

Cuando se va tu papá… o tu mamá… algo en ti se rompe para siempre.

Y no hay manera de volver a ser la misma persona.

Porque con ellos no solo se va una vida.

Se va la raíz.

Se va la voz que te decía “tranquilo, todo va a estar bien”,

el abrazo que te cobijaba sin importar la edad,

la presencia que no pedía nada, pero lo daba todo.

Y afuera todo sigue igual:

los horarios, el trabajo, las cuentas, las fiestas.

Pero por dentro, el mundo cambió.

De pronto te das cuenta de que ya no hay nadie detrás de ti,

nadie que te cuide como solo lo hacen ellos.

Y en ese momento, entiendes algo brutal:

ya no puedes ser niño nunca más.

Aunque tengas hijos, aunque tengas pareja,

aunque tengas una casa llena…

el vacío se cuela en los rincones más íntimos de tu alma.

Y es ahí donde duele:

en esa orfandad que no se nota, pero que lo marca todo.

Porque sí, te vuelves huérfano.

Y esa palabra, aunque tengas 50 años, pesa.

Pesa en los cumpleaños sin llamada.

Pesa en las decisiones importantes sin su consejo.

Pesa en el silencio donde antes estaban sus pasos.

Y aunque el tiempo suaviza el dolor,

jamás lo borra.

Porque el amor de un padre o una madre

no se reemplaza.

Se extraña.

Se recuerda.

Y se lleva como un huequito en el pecho… para siempre.

Así que si todavía los tienes, abrázalos.

Llámales. Visítalos.

Hazlo hoy.

Porque el día que falten…

te vas a dar cuenta de que todo, absolutamente todo,

era mejor… solo por saber que ellos estaban ahí.

Cuando una madre deja de sobreproteger a su hijo adicto, ocurre algo profundo: el dolor se convierte en frontera y el am...
24/12/2025

Cuando una madre deja de sobreproteger a su hijo adicto, ocurre algo profundo: el dolor se convierte en frontera y el amor en fuerza. Ya no tapa, ya no excusa, ya no rescata. En ese momento, el hijo se queda frente a su propia realidad, sin el colchón que siempre lo salvaba. Puede doler, puede enojar, puede hacer ruido… pero también abre la puerta a su propio despertar.

Cuando una madre deja de sobrecuidar, no deja de amar; al contrario, ama de la forma más valiente: permitiendo que su hijo enfrente las consecuencias, que sienta el peso de sus decisiones y que descubra que la responsabilidad también puede ser un camino hacia la libertad.

Y aunque al principio parezca que todo se rompe, en realidad se acomoda. La madre recupera su paz, su vida y su dignidad. Y el hijo, por primera vez, tiene la oportunidad de tocar fondo, mirar hacia arriba y decidir levantarse por sí mismo.

Porque a veces, el acto más grande de amor… es soltar.

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