16/07/2025
Entre las líneas del riesgo y el aliento de la vida
En 1992,
en la fría sombra de una revista llamada RISK,
cuyos artículos estaba transcribiendo,
leía un artículo que helaba el corazón —
un impuesto con el nombre de una ciudad herida,
Seveso,
donde el peligro se vendía en cifras a sesenta años,
como si la vida fuera solo una variable contable.
Luego llegó 1994,
el teclado de Andersen bajo mis dedos,
tecleos lentos de informes de auditoría,
frases codificadas en lenguaje de expertos,
“reestructurar”, “optimizar”, “reducir el costo humano” —
una música fría, sin alma, que aprendía sin comprender.
El año 2000 me llamó al escenario —
miembro del equipo de comunicación de Andersen,
“Goldfinger” en las sombras de las conferencias,
lanzador de diapositivas, guardián de las palabras de los poderosos.
Pero el teatro se agrieta,
Enron se desploma, Andersen desaparece.
En 2008,
los discursos en la conferencia de asociados llevan el eco de un seísmo,
el mundo vacila sin que pueda comprender todo.
Un viaje a México en 2009,
planeado para mi familia,
pero las señales no dejan dudas:
allí reposará mi aliento.
Entonces dije sí,
a la vida, al silencio, al cuerpo, a lo invisible.
En Malinalco, México,
elegí escucharme por fin,
dejar los cálculos fríos,
para bailar con la luz de lo vivo.
Hoy aún arde esa antigua rabia en mí,
pero ilumina mi camino,
me abre a la escucha,
a la presencia,
al ritual sagrado del renacer.