21/04/2026
Estoy por escribir mi primer libro. Deseo dejar algo escrito antes de trascender de esta vida. Gracias Jesus Cristo, a mi abuelita Margarita y a mi Madre Irene por tanto amor. A mis queridas hermanas por soportarme. Sobre todo a la mujer que me converitió en padre de tres bellas hijas y mi hijo Carlitos. Gracias Raquel por todo tu apoyo, y amor incondicional.
A mi mejor amigo que estuvo alli junto a mi y nunca bajo bandera Gustavo Pineda. Y cada una de esas personas que se subierón al barco de mi vida. Y por último a ti, que te diste la oporunidad de creer en mi.
𝙇𝙞𝙗𝙧𝙤: 𝘾𝙤𝙣𝙛𝙚𝙨𝙞𝙤𝙣𝙚𝙨 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙎𝙤𝙗𝙖𝙣𝙙𝙚𝙧𝙤
𝙚𝙨𝙘𝙧𝙞𝙩𝙤 𝙥𝙤𝙧: 𝘾𝙖𝙧𝙡𝙤𝙨 𝙈. 𝘼.
𝘾𝙖𝙥í𝙩𝙪𝙡𝙤1: 𝙀𝙡 𝙀𝙨𝙘𝙤𝙣𝙙𝙞𝙩𝙚 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙇𝙪𝙯
El olor a madera vieja y a naftalina era mi único refugio. Ahí, apretado entre las ropas de otro tiempo y la oscuridad de un ropero que crujía con cada uno de mis movimientos, descubrí mi destino. A través de una pequeña grieta en la madera, el mundo exterior se reducía a una línea de luz que apuntaba directo al centro de la habitación de mi abuela.
La vi cientos de veces. Ella no sabía que yo estaba ahí, o tal vez sí, y su silencio era mi invitación. Vi cómo sus manos aun jovenes y sabias, se posaban sobre los cuerpos dolientes que llegaban buscando un milagro. Pero lo que marcó mi vida no fue solo el movimiento de sus dedos; fue lo que vi a sus costados.
Nunca supe si fue la imaginación de un niño o una revelación divina, pero juro que ahí estaban: dos siluetas de luz pura, dos seres que escoltaban sus manos mientras ella sanaba. En ese rincón oscuro de Celaya, comprendí que curar no es solo un oficio del cuerpo, sino un trato con lo invisible. Yo no solo estaba viendo a mi abuela; estaba viendo el origen del don que, años más tarde, me llevaría de las calles de Guanajuato a conocer a varios artistas, políticos importantes, gente influyente y a uno de los hombres más poderosos de México.