29/12/2025
✍🏼💕Recuerdos que sigo cuidando:
Ella tiene, o quizá tenía —porque hace mucho que no sé de ella—, un nombre de tres letras, de origen germánico, que significa universal, completa, poderosa o fuerte; se asocia con la eternidad, la fortaleza y la capacidad de abarcarlo todo, y también tiene connotaciones de madre en hebreo.
Era una dama de edad avanzada, con muy poca vista, pero capaz de reconocerte perfectamente por la voz. Le gustaba, cuando la vestían después de bañarla, siempre con mucho cuidado, como se hacía con todas, le pusieran pantalón de vestir, blusas vaporosas, y le gustaba usar abrigos con botones al frente. Su cabello estaba siempre perfectamente bien cortado, y prefería calzar zapatos cerrados. Le gustaba vestir con formalidad, como toda una damita.
Cuando me acercaba a saludarla, siempre me dirigía a ella hablándole de tú, y nunca tuvo inconveniente con ello. Al decirle “hola, buenos días”, ella solía ponerse de pie y respondia con amabilidad y con una voz, por lo regular, muy firme. Aunque estaba sentada en una silla de ruedas y ya tenía dificultad para moverse, conservaba su porte.
Se encontraba en la institución porque su unico familiar no podia cuidarla en casa; sin embargo, era presente. Siempre que se le llamaba y se le pedía asistir, lo hacía. Estaba pendiente de sus necesidades y de los requerimientos. Las conversaciones con ella solían asociarse a recuerdos. Era callada, pero le gustaba conversar; aunque lo que más disfrutaba era cantar.
Un día, una de mis compañeras me dijo: “Cuando estés con ella, acercate y dile al oido: ¡maldito corazón!”. Lo hice y ella comenzó a cantar con mucho sentimiento; a veces incluso se ponía de pie de forma mecánica al escuchar esa frase.
Ella respondio:
“me alegro que ahora sufras,
que llores y te humiles
Ante este gran amor.
La vida es la ruleta
en que apostamos todos,
y a ti te había tocado
nomás la de ganar.
Pero hoy tu buena suerte
la espalda, te ha volteado,
fallaste, corazón,
no vuelvas a apostar…”
Hasta que finalizó la canción. Yo le aplaudí emocionada, y entonces ya supe cómo llegarle y hacerle pasar un buen momento. Le encantaba cantar, y lo hacía con gran entusiasmo, un día me compartió que su sueño había sido ser cantante, pero que sus padres no la habían dejado, entonces se preparó para ser secretaria y ese fue su trabajo de toda la vida, segun lo que me confio.
Por un video de Facebook aprendi a pintar en uñas cortas el estilo francés. Las damitas siempre traen las uñas bien cortadas, así que se las pintaba rápido, ellas se ponían felices, y ella no era la excepción.
Le gustaba usar aretes, así que busqué aretes de presión delicada, para que supiera que andaba guapa con sus accesorios.
Siempre olía bonito, porque le gustaba que después del baño le pusieran su crema, talco y loción. Así transcurrían los días con ella. Era distinguida en su manera de hablar y de comer, siempre pulcra. Y cuando le ofrecías algo, decía gracias y pedía apoyo con amabilidad, una dama muy educada y una buena compañera.
Desde hace algunos años ya no está con nosotros. Su familiar se mudó del municipio y se la llevó; qué bueno que lo hizo, evidencia de que, al cambiar de residencia, quería tenerla cerca. La recuerdo con mucho cariño, como quien valora profundamente la amistad de las personas mayores.
✍🏼
✍🏼💕Recuerdos que sigo cuidando:
Ella tiene, o quizá tenía —porque hace mucho que no sé de ella—, un nombre de tres letras, de origen germánico, que significa universal, completa, poderosa o fuerte; se asocia con la eternidad, la fortaleza y la capacidad de abarcarlo todo, y también tiene connotaciones de madre en hebreo.
Era una dama de edad avanzada, con muy poca vista, pero capaz de reconocerte perfectamente por la voz. Le gustaba, cuando la vestían después de bañarla, siempre con mucho cuidado, como se hacía con todas, le pusieran pantalón de vestir, blusas vaporosas, y le gustaba usar abrigos con botones al frente. Su cabello estaba siempre perfectamente bien cortado, y prefería calzar zapatos cerrados. Le gustaba vestir con formalidad, como toda una damita.
Cuando me acercaba a saludarla, siempre me dirigía a ella hablándole de tú, y nunca tuvo inconveniente con ello. Al decirle “hola, buenos días”, ella solía ponerse de pie y respondia con amabilidad y con una voz, por lo regular, muy firme. Aunque estaba sentada en una silla de ruedas y ya tenía dificultad para moverse, conservaba su porte.
Se encontraba en la institución porque su unico familiar no podia cuidarla en casa; sin embargo, era presente. Siempre que se le llamaba y se le pedía asistir, lo hacía. Estaba pendiente de sus necesidades y de los requerimientos. Las conversaciones con ella solían asociarse a recuerdos. Era callada, pero le gustaba conversar; aunque lo que más disfrutaba era cantar.
Un día, una de mis compañeras me dijo: “Cuando estés con ella, acercate y dile al oido: ¡maldito corazón!”. Lo hice y ella comenzó a cantar con mucho sentimiento; a veces incluso se ponía de pie de forma mecánica al escuchar esa frase.
Ella respondio:
“me alegro que ahora sufras,
que llores y te humiles
Ante este gran amor.
La vida es la ruleta
en que apostamos todos,
y a ti te había tocado
nomás la de ganar.
Pero hoy tu buena suerte
la espalda, te ha volteado,
fallaste, corazón,
no vuelvas a apostar…”
Hasta que finalizó la canción. Yo le aplaudí emocionada, y entonces ya supe cómo llegarle y hacerle pasar un buen momento. Le encantaba cantar, y lo hacía con gran entusiasmo, un día me compartió que su sueño había sido ser cantante, pero que sus padres no la habían dejado, entonces se preparó para ser secretaria y ese fue su trabajo de toda la vida, segun lo que me confio.
Por un video de Facebook aprendi a pintar en uñas cortas el estilo francés. Las damitas siempre traen las uñas bien cortadas, así que se las pintaba rápido, ellas se ponían felices, y ella no era la excepción.
Le gustaba usar aretes, así que busqué aretes de presión delicada, para que supiera que andaba guapa con sus accesorios.
Siempre olía bonito, porque le gustaba que después del baño le pusieran su crema, talco y loción. Así transcurrían los días con ella. Era distinguida en su manera de hablar y de comer, siempre pulcra. Y cuando le ofrecías algo, decía gracias y pedía apoyo con amabilidad, una dama muy educada y una buena compañera.
Desde hace algunos años ya no está con nosotros. Su familiar se mudó del municipio y se la llevó; qué bueno que lo hizo, evidencia de que, al cambiar de residencia, quería tenerla cerca. La recuerdo con mucho cariño, como quien valora profundamente la amistad de las personas mayores.
✍🏼