13/12/2025
Interesantisimo aporte de la Dra. Citlali Valera sobre el higado graso y su implicación con la salud de los riñones.
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¿EL HIGADO GRASO AFECTA AL RIÑÓN?
La "epidemia de lo normal" o mas bien, de normalizar todo.
El comentario de Agustina (que pueden leer en la imagen) toca una fibra sensible de mi práctica diaria.
La frase "no es nada, todos lo tienen" es el síntoma de una medicina que ha confundido prevalencia epidemiológica con normalidad fisiológica.
Que la esteatosis hepática (hígado graso) o la dislipidemia sean hallazgos frecuentes en la población actual no los convierte en procesos benignos.
Al contrario: cuando un médico minimiza estos hallazgos, está ignorando la fisiopatología subclínica que ya se ha puesto en marcha.
Hablemos claro y con ciencia dura:
Tener "hígado graso" no significa simplemente que tu hígado está "un poco gordito". Significa que has sobrepasado tu umbral personal de expansión del tejido adiposo y estás incurriendo en lipotoxicidad.
Ese hígado infiltrado de lípidos deja de ser un filtro eficiente y se convierte en un órgano endocrino patológico, secretando citoquinas proinflamatorias (como IL-6 y TNF-alfa) que generan un estado de inflamación sistémica de bajo grado.
¿Por qué esto es crítico en la Nefrología de Precisión?
Porque existe un eje hígado-riñón. Esa inflamación sistémica ataca directamente el glicocálix endotelial (la capa protectora microscópica de tus vasos sanguíneos).
Al dañarse el endotelio, disminuye la biodisponibilidad de óxido nítrico, lo que impide que tus arterias se relajen correctamente.
Al mismo tiempo, la mayoría de estos pacientes cursan con resistencia a la insulina. La insulina elevada no solo gestiona el azúcar; también actúa en el túbulo renal ordenándole retener sodio.
Más sodio retenido equivale a mayor volumen y, por ende, mayor presión intraglomerular.
El resultado es ingeniería hidráulica pura: Tu riñón empieza a sufrir hiperfiltración.
Es decir, tus riñones están trabajando a marchas forzadas, filtrando más sangre de lo normal para compensar el desorden metabólico.
Y aquí está la trampa mortal: en esta fase de hiperfiltración, la creatinina en sangre suele salir "normal" o incluso baja. El médico que no mira la ingeniería invisible te dirá "tus riñones están perfectos", cuando en realidad están corriendo un maratón a velocidad de sprint que terminará agotando sus nefronas a largo plazo (glomeruloesclerosis).
Minimizar el colesterol o el hígado graso es esperar a que se agote la reserva funcional renal.
Es actuar cuando la arquitectura del órgano ya está colapsando (fibrosis), en lugar de intervenir cuando solo había estrés hemodinámico.
La medicina de precisión no trata "promedios"; trata fenotipos. No me importa si el vecino también tiene el colesterol alto. Me importa que, en tu cuerpo, ese perfil lipídico está generando estrés oxidativo y rigidez vascular.
Agustina tiene toda la razón: validar la enfermedad porque es "común" es un error técnico garrafal.
Escuchen a su cuerpo, no a las estadísticas. Si hay un hallazgo fuera de rango, hay un mecanismo celular que reparar.
Dra. Citlalli Valera
Nefróloga, Pediatra e Investigadora clinica.
Experta en nefrología de precisión.
Este tipo de frases nos ayuda a identificar el estilo de medicina que cada profesional practica, y tú con esa informacion puedes tomar decisiones.
La medicina no es tu enemiga, y nosotros tampoco, solo existen profesionales, para cada tipo de persona.