09/04/2026
Hoy, al cumplir 27 años, hago una pausa para mirar con mayor conciencia el camino que he decidido tomar y reconocer que sigo profundamente enamorada de lo que hago.
A lo largo de este tiempo, he comprendido que educar va mucho más allá de lo que se observa a simple vista; implica aprender a mirar con sensibilidad, a reconocer lo que hay detrás de cada emoción, de cada reacción y de cada silencio.
He descubierto lo valioso que es escuchar de verdad, con atención genuina, no solo a los niños, sino también a sus familias, entendiendo que en ese encuentro se construyen los procesos más significativos.
He confirmado que la empatía y la paciencia son pilares fundamentales en mi labor; herramientas que permiten sostener, guiar y construir espacios seguros donde cada niño puede desarrollarse plenamente.
También he aprendido que, en muchas ocasiones, el acompañamiento más valioso no está en decir más, sino en saber observar, respetar los tiempos y estar presente.
Reconozco que esta vocación es un compromiso constante que nace en lo humano, donde se forman los valores y la manera en que elegimos acompañar a otros.
Agradezco profundamente la confianza de cada familia que me permite formar parte del crecimiento de sus hijos.
Hoy agradezco cada año vivido y abrazo con emoción todo lo que aún me queda por aprender.
Con aprecio,
Miss Anahí Herrera