23/02/2026
HOY MÉXICO DUELE.. Y LA ENFERMERÍA SIGUE CUIDANDO.
Hoy, México duele. Y en medio de esa herida abierta, la enfermería vuelve a su jornada, vuelve al cuidado. Mientras el país se sacude por la vi@lencia, por la incertidumbre, por el miedo que recorre calles y comunidades, seguimos ahí: curando, acompañando, sosteniendo vidas que también tiemblan ante lo incierto.
Ser enfermera o enfermero en México es mucho más que una profesión: es permanecer en pie cuando la esperanza se tambalea. Es trabajar en medio de la precariedad y del silencio institucional, en condiciones mediocres que no reflejan la grandeza humana de nuestro quehacer. A veces cuidamos sin que nadie cuide de nosotros.
La violencia no solo pone en riesgo cuerpos; enferma también los vínculos, el ánimo, la confianza, la mirada hacia el otro. En cada bloqueo, en cada enfrentamiento, se interrumpe la continuidad del cuidado, se resquebraja la certeza de llegar al trabajo o volver al hogar. Y nos preguntamos: ¿hasta dónde llega la vocación cuando el miedo se vuelve compañero de guardia?
Porque cuidar no es solo atender heridas o administrar medicamentos. Cuidar es escuchar el temblor del otro, reconocer su angustia, darle espacio al consuelo en medio del caos. Pero cuando el entorno se llena de violencia, también el alma de quien cuida se desgasta, también su mente se quiebra un poco cada día.
Este momento nos invita a pensarnos. A preguntarnos qué clase de enfermería somos y qué clase de país estamos sosteniendo desde nuestros cuidados. Reflexionar no desde la queja, sino desde la conciencia del valor profundo de nuestro trabajo, desde la fragilidad compartida que nos hace humanos.
Y también mirar hacia adentro. Porque mientras afuera la vi@lencia nos amenaza, dentro de nuestro propio gremio a veces nos herimos entre nosotros. Dejemos de competir por el reconocimiento, de envidiar a quien se prepara, de ridiculizar al que empieza, de apagar la luz de quien quiere crecer. Hay cosas más graves sucediendo allá afuera; no podemos seguir desgastándonos dentro por lo que deberíamos fortalecer juntos.
La enfermería mexicana tiene una misión que trasciende el ego y la jerarquía: cuidar la vida en todas sus formas, incluso la nuestra. Que este tiempo difícil nos recuerde que solo unidas y unidos, desde el respeto y la empatía, podremos seguir sosteniendo la esperanza de un país que tanto necesita sanar.