11/05/2026
CARTA DE UN BEBÉ A SU MAMÁ:
En el silencio de la noche, mamá llora invadida por diversas y encontradas emociones al descubrir que Yo, estoy allí, en su interior.
¡Qué ilusión! Yo no puedo dejar de estar feliz y emocionada e ilusionada por la oportunidad de tener un lugar, maravilloso y amoroso, donde poder empezar a desarrollarme, nacer, crecer y evolucionar en esta experiencia de vida, que es mi vida, como el Ser espiritual que Yo Soy.
Gracias, mamá, por permitirme y darme la oportunidad de estar en tu útero sagrado y albergarme dentro de tu fuente de vida y creación; gracias por permitir este re-encuentro.
Entiendo lo que puede pasar por tu mente en estos momentos… Entiendo que las dudas, las inseguridades y el miedo se instalen, por un momento, en tu corazón y en tu pensamiento…
Tú ya no lo recuerdas, porque lo has olvidado, pero antes de encarnar yo ya te elegí a ti para que fueras mi madre y tú aceptaste, en un gran acto de amor a mí.
Te elegí porque eres la madre PERFECTA para mí. Porque necesito vivir muchas experiencias, algunas de ellas dolorosas e incluso traumáticas, a tu lado, en el seno de esta familia a la que ya pertenezco y a lo largo de mi infancia, adolescencia e, incluso, edad adulta; para poder desarrollarme y evolucionar como Alma; para poder crecer no solo externamente sino interiormente y recuperar esta consciencia que hoy, en tu vientre, todavía tengo pero que, a los meses de nacer, yo también olvidaré… Y para poder, a través de ti, de vosotros, reconocer quien verdaderamente soy, de dónde vengo y a dónde voy.
Estoy aquí para, juntos, sanar deudas que podamos traer, sanar creencias y patrones limitantes; aportar luz a todas aquellas partes de nosotros, y de nuestro árbol, donde la ausencia de luz invita a creer que nunca ha existido…
Estoy aquí para re-encontrarme contigo, con papá, con los demás miembros de esta familia y recordar juntos la Luz y el Amor que, en realidad, somos.
Por eso vengo, mamá, por eso estoy aquí, en tu vientre; para cumplir el Acuerdo Divino que hicimos, que firmamos en otro lugar, en otro plano y en otra dimensión. En el cual acordamos, también, que cada uno sanaría y se haría responsable de sus propias heridas, bloqueos, traumas…, y de todo aquello- ya sea de esta vida o de otras- que impide nuestra evolución personal y espiritual.
De manera que si tú, como la adulta, decidieses, en tu libre albedrío, no responsabilizarte de lo que te toca lo asumiría yo, en un gran acto de amor hacia ti, para liberarte del peso sobre tu espalda y para recordarte y mostrarte, cada día y como espejo tuyo, todo lo que está en ti… Haciendo tus cargas mías en caso de que decidas no mirarlas.
Por eso vengo, mamá, para crecer juntos; para avanzar de la mano en el re-encuentro con uno mismo, con nuestra esencia… a través del otro.
¡¿No te parece maravilloso, mamá?!
¡¿No te parece de un amor inmenso por ambas partes?!
No llores más, mamá… Si pudieras oír estas palabras cargadas de tanta consciencia y del más puro amor hacia ti… Si tan sólo un atisbo de esta energía llegase a tu corazón… encontrarías la calma, la ilusión…
Me reconforta pensar que una parte de ti llora por miedo pero, más profundamente, hay otra parte de ti que recibe esto que yo estoy diciendo, que lo recuerda y lo siente; y esa parte tuya, conectada con tu interior, con lo Divino y conmigo es la que baila de alegría… sin tú saberlo… La que vibra de pasión y júbilo porque conoce la auténtica verdad.
Conecta con esa parte de ti, mamá, con esa parte de mi…
Y recíbeme con alegría y amor, con una enorme fiesta de bienvenida que me haga sentir merecedora de vivir, que me haga sentir aceptada, que me haga vibrar de emoción al sentirme amada en tu vientre.
Y que todo ese amor y aceptación, de mi presencia en ti, puedan acompañarme a lo largo de los años de esta existencia para que pueda recibir las bendiciones de la Vida, al sentirme merecedora de ellas; para que pueda recibir el amor de todas las personas al sentirme amada y para que pueda aceptar cada parte de mi ser, de los demás, de cada experiencia, de cada aprendizaje de vida al sentirme y ser aceptada.
Los pilares que me sostendrán durante toda la vida tienen su base en este momento, mamá, desde el instante en que sabes de mi existir.
¡¿Te das cuenta qué maravilloso es todo, mamá?!
No dejes de verlo así, no dejes de verme con esta mirada, con esta consciencia y con este amor.
Porque yo estoy en ti por un milagro de la Vida.
Porque yo estoy en ti para vivir y hacerte vivir.
Porque yo estoy en ti para dar luz a tu vida.
BUENA LUNA 🌛