08/03/2026
Somos padres de un niño con diabetes tipo 1.
Somos los que se acuestan cada noche con miedo…
preguntándonos si nuestro hijo estará bien mientras duerme.
Somos los que despertamos en la madrugada
para revisar su glucosa en silencio,
mientras él sigue soñando.
Somos los que aprendimos a medir la vida
en gramos de comida,
carbohidratos
y unidades de insulina.
Somos los que sabemos lo que es levantarnos
a las 3 de la mañana,
con los ojos cansados
pero el corazón alerta,
porque un error no es una opción.
Somos los que, incluso en su cumpleaños,
tenemos que decir:
“Espera un momento… primero tu insulina”.
Somos los que miramos sus pequeños brazos
llenos de piquetes
y aun así lo vemos sonreír.
Somos los que tuvimos que explicarle a nuestro hijo
que su enfermedad no tiene cura…
y terminar siendo nosotros
los que no podemos dejar de llorar,
mientras él nos abraza para consolarnos.
Pero también somos los padres
de un niño increíblemente valiente.
Un niño que nos enseña cada día
lo que significa luchar,
ser fuerte
y nunca rendirse.
Han pasado casi 4 años
desde aquel día que cambió nuestras vidas.
Y aunque el camino no ha sido fácil…
lo recorreríamos mil veces más
solo por verlo sonreír.
Te amamos, mi niño 💙
más de lo que las palabras pueden explicar