13/10/2025
Durante una clase universitaria en Jerusalén, un bebé comenzó a llorar. Su madre, una estudiante de maestría, intentó salir avergonzada, pero el profesor Sydney Engelberg hizo algo inesperado: tomó al pequeño en brazos, lo calmó y continuó la lección como si nada hubiera pasado.
Engelberg permite que sus alumnas lleven a sus hijos, e incluso que amamanten durante clase. Su filosofía es simple pero poderosa: ninguna madre debería elegir entre su educación y su hijo. Un gesto de empatía que dio la vuelta al mundo y se convirtió en un símbolo de inclusión y humanidad en la academia.