30/01/2026
Mañana será un día de aprender otra forma de estar y de acompañar en terapia.
Cada vez más en mi pratica me identifico o me encuentro mas cómodo trabajando desde una cibernética de segundo orden, con la premisa de
la realidad se construye en el lenguaje. Donde el poblema existe por qué es categorizado y nombrado hablado desde ahi en las conversaciones. Los problemas no son universales e idénticos para todos, hay formas de hablar del problema.
Muchas veces la psicología ha intentado buscar causas y orígenes del “¿por qué?”, luego el “¿por qué?” Lo cambiamos por el “¿cómo?” , es decir en función a que, la cibernetica de primer orden. Luego tenemos el giro lingüístico, donde el lenguaje deja de ser un medio para describir la realidad y pasa a ser el lugar donde la realidad se construye. Es decir, pasamos de ver el lenguaje de verlo como algo que representa lo que pasa, las dinámicas, como algo que esta afuera que hay que nombrar, pasamos ver el lenguaje como productor de lo que pasa, como con las palabras organizamos la experiencia, el problema existe en la conversación. ¡¡¡Los terapeutas no revelamos verdades sino que construimos significados!!!.

Aqui es donde en mi practica me topo, pasar de ser alguien que interviene en sistemas comunicacionales a participar en conversaciones que crean el sistema.
Me gusta esto que rescato de la terapia dialogoca, “cuando entiendo al otro, mi percepción de mí mismo también cambia”.
El diálogo es una condición humana, no es solo una herramienta terapéutica, eso quiere decir que ocurre todo el tiempo. Generalmente vemos el diálogo como una forma de intercambiar información, para lograr algo!!, como intervenir, diagnosticar, comprender.
Y si voy entendiendo bien, en terapia dialogoca el diálogo nos es visto como una herramienta para cambiar algo o conseguir un objetivo, no es una técnica o habilidad. Lo ve como una forma de estar con el otro, lo que Seikkula denomina “ética relacional”, que lo que quiere decir es “no es que debo hacer”, sino “cómo estoy siendo con el otro en esta relación”, cada intervención es un acto ético que modifica el sistema, sobre qué nombramos, que decidimos no decir, cuando callamos, a quien miramos, qué versión legitimamos. No podemos escudarnos con que así dice el manual, tenemos que tener una responsabilidad situada, sensibilidad al contexto, y como le decía a un equipo de colegas una reflexión sobre nuestras resonancias.
En el diálogo abierto algo que me gustó leer, es no hablamos sobre la persona, no sacamos al paciente de una sesión familiar para hablar de él, sino hablamos con él, nos quedamos aún en los silencios, las decisiones y planes son en presencia del paciente, no hay nada oculto, no decido antes. Y como equipos reflexivos, se siente bien poder como terapeuta hablar de lo que pienso acerca de lo que se dice. Esto abre paso a crear nuevas perspectivas y que los mismos pacientes construyan sus soluciones.
Me gusta esta idea de Jaakko: Es cambiar nuestra forma de escuchar, dejar de imponer un plan, y escuchar la experiencia del paciente, respondiendo desde lo que dice y no desde lo que creemos que necesita el paciente.
Por qué hablar sobre que hacer ya es terapéutico.
Me recuerda un poco a cómo los humanos hemos construido el lenguaje, por que la vida humana es un diálogo abierto, somos seres sociales, no aislados. Dialogamos desde lo analógico al nacer y vamos aprendido lenguaje digital, el diálogo nos conecta con los otros, nos da vida, recordando el ejemplo de watzlawick y los niños en teoría de la comunicación humana.
Y como siempre digo, el lenguaje nos mantiene cuerdos, con esto del diálogo, sería sin diálogo morimos psíquicamente, por qué nos construimos en relación o respuesta de los demás a través del diálogo. Como dice mi maestro Juan Luis Linares lo psíquico se sostiene por el reconocimiento, la validación, ser escuchado, sentirse completamente amado. Y cuando no respondemos al otro, cuando descalificamos, desconfirmamos, me atrevo a decir que como cuando psicólogos no escuchamos la experiencia y vamos directamente a decir “esto es lo que necesitas, esta es la técnica, este es tu diagnóstico” cerramos la historia, se congela el significado y su problema lo llevan a la identidad, a su narrativa.
El díalogo abierto permite la polifonia, es decir, muchas voces hablan sinque ningula se nule. No hay una voz superior que ordena. Esas voces son perspectivas que aparecen al hablar. Nos hablamos desde múltiples voces. Un día puedo hablar desde el miedo, otro desde la desesperanza otra desde el enojo, todas son mis voces, pero ninguna me define.
En el dialogo palabra del otro se vuelve parte de nuestra experiencia interior. Ya no es externa. Se vuelve mía. Es muy socio construccionista, me convierto en quien soy cuando hablo y alguien me responde.
Me encanta esto que tiene sentido con las resonancias en terapia sistémica, que le llaman polifonia vertical: donde el mundo interno de voces que se activa en cada participante. Y que como terapeutas podemos invitar esas voces, no para interpretar, sino para abrir ese diálogo interno hacia afuera: recuerdos, emociones, su propia adolescencia, la voz de sus padres. Verlo con ese nombre me hace darme cuenta que lo he hecho y ha sido enriquecedor en mi práctica.
Desde esta terapia el síntoma aparece cuando no hay lenguaje para lo vivido. Me recuerda a mis bases de la comunicación, nosotros al construir imágenes a veces no encontramos las palabras para expresar tal cual aquello que hemos construido cognitiva mente. Y es cuando el cuerpo habla lo que no se dice en palabras, como esas crisis que podemos llegar a vivir como seres humanos de ansiedad o depresión.
Tenemos una gran responsabilidad en los procesos terapéuticos, el trabajo teraputico consiste en encontrar palabras para experiencias que aún no las tienen.
Este capítulo me ha llevado a pensarme a mí mismo haciendo terapia. A recordar las veces en que me he sentido incómodo ocupando una posición de experto, propia de una cibernética de primer orden. Incluso cuando intento trabajar desde el MRI, hay momentos en que siento que se me queda corto, y que algunas intervenciones como las paradójicas pueden vivirse casi como un insulto al dolor del paciente.
También me recordó mi etapa de tesis, cuando leía a Steve de Shazer y la TBCS. Todo tenía mucho sentido: cómo el lenguaje construye significado, cómo las excepciones abren posibilidades. Y, sin embargo, algo no terminaba de cerrarme. A veces sentía que centrarnos solo en excepciones o prescribir tareas dejaba el sufrimiento de la persona en un segundo plano, como si hubiera que “hacer algo” rápido con él.
Hoy, en ocasiones, decido no dejar tareas. Vuelve a mí Wiener, la incertidumbre de la vida y la idea de que los sistemas pueden autorregularse cuando circula nueva información. Y entonces aparece una pregunta incómoda: ¿cuántas veces me he sentido metodológicamente incompetente por no intervenir más?, ¿qué tanto de eso es, en realidad, algo valioso?
Porque a veces parece que el trabajo terapéutico fuera “solo” acompañar, abrir el diálogo, sostener la conversación… y soltar la necesidad de cambiar algo de manera directa. No reducir la experiencia humana a mapas que hay que corregir o modificar.
Y sigo pensando. Lo que pasa es que el lugar del control desaparece, el mapa deja de ser central, el cambio deja de ser el objetivo explícito.
Está experiencia es MIGRAR, de la intervención, la estrategia, el cambio dirigido, de ser experto, a cambio emergente, participar responsablemente, la pregunta que me hace ruido en la cabeza es “¿Tengo derecho a intentar cambiar al otro antes de haberlo comprendido?”, ¿Desde dónde estoy respondiendo cuando hablo en sesión?, ¿Qué parte de mí se activa cuando quiero intervenir?, ¿Qué voz del sistema aún no ha sido escuchada?.
La terapia dialogica sigue siendo sistémica, por que la mete es relacional, el significado se construye en la interacción, el cambio es emergente, no hay causas lineales, como terapeuta soy parte del sistema. Lo que sucede es que abandonamos la ilusión de “neutralidad”, el rol de estratega oculto, y ver el sistema como algo que arreglar . En el diálogo mis respuesta es interventiva, la estrategia es secundaria, el cambio es consecuencia, acompañamos en la experiencia.
Díganme qué piensan o sienten a leerme, y deséenme suerte mañana en el Semianrio con Jaakko Seikkula 🫶🏻