26/03/2026
A veces hablo de lo mucho que falta por hacer en los entornos escolares y sí, es verdad, lo sostengo, pero hoy quiero platicarles la maravillosa experiencia que viví en una observación escolar, quienes me conocen saben que soy una persona muy emocional y los temas infantiles me llegan, y me mueven mucho, la maestra de hoy me hizo emocionarme profundamente .🤍
En la hora y media que estuve ahí no hubo regaños, no hubo etiquetas, hubo intervención de una adulta en turno.
Un niño comentó que el pequeño al que fui a observar “no sabía los números”… y en lugar de corregir desde la autoridad, la maestra hizo algo hermoso:
Comenzó a cantar con todo el grupo una canción sobre cómo todos somos inteligentes, pero aprendemos a ritmos distintos, sin exhibir a ninguno de los dos, solo escuchó, paró el trabajo académico y dijo es momento de cantar...
Solo acompañando, validando y enseñando, algo mucho más valioso que los números, respetar la diversidad y el valor de los otros.
Y lo mejor vino después, cuando otros niños comenzaron a defender a su compañero, y decir sabe cosas diferentes a tí, y a repetir el mensaje.
Eso es el resultado de una adulta que está guiando, acompañando y dando el ejemplo.
Hoy me quedó con una curita al corazón llena de esperanza de que hay maestras con vocación que hacen su trabajo con amor, sensibilidad y empatía.✨❤️🩹🧠