17/04/2026
El ego también se aferra…
sobre todo cuando le duele aceptar que eligió mal.
Y no, no siempre se trata solo de apego, costumbre o miedo a la soledad.
A veces también se trata del golpe interno que representa aceptar que invertiste tiempo, emociones, esperanza y versiones enteras de ti…
en algo que no era para ti.
Aceptar que te equivocaste duele.
Duele al corazón, pero también le duele al ego.
Porque no solo estás soltando a una persona.
También estás soltando una idea, una expectativa, una historia que querías que funcionara, y una parte de ti que no quería sentirse “otra vez” en el mismo lugar.
Y ahí es donde muchas veces empezamos a negociar demasiado: la paz, la intuición, la dignidad, la claridad…
solo para no aceptar la verdad.
Pero volver a ti también es esto:
mirar con honestidad lo que pasó,
reconocer el error sin convertirlo en vergüenza,
y entender que soltar no siempre significa fracasar…
a veces significa dejar de insistir en lo que ya te estaba rompiendo. 🤍