30/10/2025
Ella hablaba de “él”, pero en realidad el verbo conjugaba en primera persona.
Como dice Silvia Bleichmar, “nadie soporta en el otro lo que no puede mirar en sí mismo”, pero algunos lo intentan con admirable constancia.
El analista asentía: no por acuerdo, sino porque sabía —como recuerda Colette Soler— que el inconsciente siempre se las ingenia para tener la última palabra, aunque sea disfrazado de queja.
En el fondo, ambos sabían que no era su marido quien necesitaba terapia, sino su espejo.
Y así, entre lapsus y risas contenidas, el diván volvió a demostrar su eficacia como deporte de alto riesgo emocional.