25/03/2026
Hoy faltan ellas… 🕯️
y sobran preguntas.
Lo ocurrido en Michoacán duele.
Duele por las maestras, por sus familias… y también porque nos confronta con algo que como sociedad no estamos queriendo mirar de frente.
Es fácil buscar culpables rápidos.
Es fácil señalar, etiquetar o reducir todo a “un joven violento”.
Pero la realidad es más incómoda.
Estos hechos no aparecen de la nada.
Se construyen en silencio, poco a poco, en espacios donde algo se va rompiendo.
En adolescentes que se sienten solos incluso estando acompañados.
En entornos donde las emociones no se hablan, se reprimen o se ignoran.
En contextos donde la violencia deja de sorprender y empieza a normalizarse.
En redes donde el enojo, el resentimiento y el odio encuentran eco en lugar de contención.
Nada de esto justifica lo ocurrido.
Pero ignorarlo tampoco lo previene.
Como sociedad, tenemos que hacernos preguntas incómodas:
¿Estamos realmente escuchando a nuestros hijos o solo corrigiendo su conducta?
¿Estamos atentos a lo que consumen, piensan y sienten… o solo a lo que hacen mal?
¿Estamos formando espacios seguros o solo esperando que “no pase nada”?
La salud mental no empieza en el consultorio.
Empieza en casa, en la escuela, en la forma en que nos relacionamos todos los días.
Prevenir no es reaccionar cuando ya es tarde.
Prevenir es aprender a ver antes de que algo se rompa por completo.
Hoy es momento de detenernos, reflexionar y asumir responsabilidad.
No desde la culpa… sino desde la conciencia.
Porque cuando una tragedia así ocurre, no solo habla de una persona.
Habla de todos nosotros. 🧠
Centro de Atención Psicológica y Aprendizaje Mák Psap 🦋