22/02/2026
Me cosí el estómago para que me quisieran.
Literalmente.
Me corté una parte de mí misma porque pensaba que si ocupaba menos espacio, el mundo me daría más amor.
Durante años, fui la "amiga graciosa", la "gorda simpática". Leía los comentarios en internet que decían que mi éxito se debía a que daba lástima.
Bajé 45 kilos. Pensé que al mirarme al espejo vería a una diosa.
¿Sabes qué vi? A la misma mujer insegura, pero con hambre.
La gente se enfadó. Unos decían que "traicioné" al movimiento body positive. Otros decían que por fin me veía "saludable".
Nadie me preguntó cómo me sentía yo.
Mi voz, esa que ha ganado Grammys y Oscars, casi se apaga por el ruido de las opiniones ajenas.
Me di cuenta de que no importa si eres talla 2 o talla 16. Si no sanas lo que llevas dentro, seguirás sintiéndote pequeña aunque llenes estadios.
Ayer, canté ante millones de personas, no para que admiraran mi cintura, sino para que sintieran mi alma.
Tu cuerpo es el vehículo, no el destino.
Ámalo en todas sus estaciones, porque es el único que te va a acompañar hasta el final del viaje.
— Adele