20/11/2025
A veces la idea de “mantenerse fuerte”, “ser positivo”, “no bajonearse” viene más de la exigencia que del cuidado.
Porque sí, mirar hacia arriba inspira, pero también cansa. Y cuando solo vemos “lo de arriba”, lo ideal, lo que deberíamos ser, dejamos de ver el camino. Ahí es donde aparecen esos tropiezos que no son casualidad, sino piedras conocidas que regresan sin avisar; no por destino, sino porque hay repetición.
Crecemos cuando podemos sostener ambas cosas: la dirección hacia donde vamos y los obstáculos que hemos atravesado. Porque sí, tropezamos, pero no es por falta de fuerza. Y aunque parezca que siempre es con lo mismo, el análisis devela lo que se repite.
Esto es un operador central del análisis, pues apunta a leer lo distinto en aquello que parece suceder una y otra vez. Por eso no se trata de “darle sentido”, sino de localizar las coordenadas de la repetición. Porque no se repite algo ya vivido; más bien se trata de lo falible y contingente en marcha como un encuentro que nunca es exacto, mucho menos evitable.
Entonces, sin tecnicismos ni hacerla larga, quizá el verdadero avance está justo ahí: en bajar tantito la mirada, reconocer el patrón y atrevernos a hacer algo distinto. No para evitar todas las piedras, sino para dejar de chocar con “la misma de siempre”.
¿Y tú con qué “piedra” sientes que vuelves a encontrarte una y otra vez? 🪨🔁