23/01/2026
Ponerte una prótesis no es solo una cirugía. Es un acto de confianza.
Cuando una persona llega a consulta con dolor, miedo y esperanza, mi responsabilidad va mucho más allá del quirófano. Cuidar a un paciente significa escucharlo, explicarle, acompañarlo y ofrecerle siempre la mejor opción, no la más rápida ni la más cómoda para mí, sino la más segura para él.
La prótesis de rodilla no es solo un implante. Es la oportunidad de volver a caminar sin dolor, de recuperar independencia, de dormir tranquilo, de vivir mejor. Por eso cada decisión, cada planeación quirúrgica y cada paso en quirófano se hace con respeto, precisión y humanidad.
Sé que pasar por una cirugía genera incertidumbre. Por eso mi compromiso es claro: cuidarlos antes, durante y después, estar presente en sus dudas, en sus miedos y en su recuperación. Porque aquí no trato estudios ni radiografías, trato personas.
Mi vocación es esa: ofrecer tratamientos de vanguardia, con ética, responsabilidad y un profundo sentido humano, para que vivir bien vuelva a ser sinónimo de vivir sin dolor.