01/02/2026
No te rendiste.
Te adaptaste.
Después de mucho dolor, tu cuerpo aprendió a bajar el volumen: expectativas, sueños, deseos. No para dejar de vivir, sino para que doliera menos. Apagarte fue una estrategia de supervivencia.
Desde la clínica, esto no es falta de motivación. Es una respuesta del sistema nervioso al exceso de dolor. El deseo no se pierde, se congela.
La terapia no busca “encenderte” a la fuerza. Busca entender por qué necesitaste apagarte y cómo volver a sentir sin volver a romperte.