31/03/2026
El Che Guevara con un pañuelo palestino.
Sabemos que la figura de Ernesto Che Guevara trasciende fronteras y épocas. E incluso trasciende las facetas, ya que fue médico, guerrillero, periodista, economista y sobre todo un símbolo de lucha antiimperialista. En este sentido, el Che no solo dejó su huella en América Latina, sino también en los pueblos que resistían la opresión en otras partes del mundo, y uno de ellos fue Palestina.
En los años 60, su mirada internacionalista lo llevó a solidarizarse con las luchas de liberación en África, recordando su participación en la rebelión marxista contra el gobierno de Mobutu tras el golpe de Estado y as*****to de Lumumba; y Medio Oriente. En ese marco, expresó su apoyo a la causa del pueblo palestino, entendiendo su situación como parte de una misma disputa global contra el colonialismo y la dominación extranjera.
Durante su intervención en la Organización de las Naciones Unidas en 1964, el Che denunció las injusticias que sufrían distintos pueblos del mundo, incluyendo a Palestina. Su mensaje fue claro: la lucha por la autodeterminación no reconoce fronteras, y no se puede confiar "ni tantito así" en el imperialismo.
Más tarde, en espacios internacionales como la Conferencia Tricontinental en Argel, Argelia, reforzó esa visión, tendiendo puentes entre movimientos revolucionarios de América Latina, África y Asia. Para el Che, Palestina no era un caso aislado, sino parte de una causa común que exigía la unidad de todo el Sur global en la lucha contra el imperialismo y sus agentes nacionales. Esta lucha implicaba absorber el Marxismo y el Socialismo como forma de superación del capitalismo, la causa del imperialismo.
Hoy, su legado sigue siendo referencia para quienes ven en la solidaridad internacional una herramienta clave de resistencia. Porque, como él mismo creía, la verdadera revolución es internacionalista. Solo cuando el triunfo del socialismo sea internacional podremos avanzar hacia el comunismo y la abolición de las clases y el Estado.