27/03/2026
Hace unas horas, Noelia Castillo Ramos recibió la eutanasia, convirtiéndose en la primera persona en recibirla en un contexto principalmente psicológico.
Yo intenté establecer contacto con ella mediante sus redes, pero entiendo que seguramente eran miles los mensajes que recibía, además de que su contexto actual, probablemente, no le daba para contestar mensajes.
Ahora que sucedió lo que acaba de suceder, vale la pena analizar el caso para evitar que se pierdan más vidas que, quizá, están pasando por lo mismo.
Para empezar, la ideación de muerte aparece cuando una persona tiene un enorme deseo de escapar o acabar con malestares fuertes que la abruman demasiado, ante los cuales, no percibe solución.
El portal Infobae reporta que ella sufrió o tuvo situaciones psicológicas o tuvo tratamiento psiquiátrico desde los 13 años, lo cual nos habla de fuertes malestares desde muy temprana edad. Estos malestares se acumularon y se hicieron más grandes durante años.
Cuando esto pasa, la mente se acostumbra a tener cada vez más presentes los malestares, lo que hace que, como ella dijo, "todo se vea oscuro". Y lo que ocurrió en 2022 (que no voy a mencionar explícitamente, pero que ya se sabe) produjo un impacto que podría equivaler a todo lo acumulado, puesto junto.
A partir de ahí, comenzaron los intentos de acabar con todo, que derivaron en un añadido, que fue la paraplejia, que solo contribuyó a añadir otro dolor intenso y constante, ahora a nivel físico. En conjunto, todo esto derivó en su intento de escapar con todo, ahora mediante la eutanasia.
Noelia, como tal, no quería morir, sino quería acabar con todo su dolor.
Creo que no se le puede culpar a nadie por querer escapar de su dolor, sin embargo, también es claro que existen alternativas a las cuales ella, probablemente, no logró tener acceso.
Una de ellas es una red de apoyo, que, idóneamente se tendría que encontrar en la familia.
Sin embargo, su contexto familiar, marcado por un padre alcohólico y otras circunstancias, hicieron que esta esperanza de un apoyo se anulara, lo cual aumentó su sensación de soledad y su desesperación, culminando en lo que hoy pasó.
Con todo esto, podemos sacar varias cosas. La primera es una fuerte lección para nosotros, los psicólogos.
Es muy probable que Noelia buscó ayuda, pero existen casos, como este, que no cualquier psicólogo puede tratar; se necesita a alguien verdaderamente capacitado y estudiado en el tema, porque, si la persona recarga su esperanza en un tratamiento y ese tratamiento no le ayuda, puede perder la esperanza en la terapia en general, lo que aumentaría su desesperanza a futuro. Si un psicólogo trata casos sin saber, lejos de ayudar, puede empeorar al paciente e indirectamente, incitarlo más al suicidio.
En segundo lugar, la importancia de validar el dolor de los adolescentes: su dolor no es una exageración ni una etapa, porque tiene una causa y si no se atiende, puede derivar en lo que pasó con Noelia.
Y, tercero, la importancia de SER PRESENTES EMOCIONALMENTE con los jóvenes; si ellos no satisfacen sus necesidades emocionales básicas, como amor, atención, aceptación y compañía, y peor aún, reciben malos tratos, pueden percibir vacía su vida y contemplar la idea de la muerte.
Que el caso de Noelia Ramos, que en paz descanse, sea un punto de partida para cambiar las cosas.