21/03/2026
Hay algo del trabajo terapéutico que casi no se habla lo suficiente.
Muchas personas imaginan que ver pacientes todo el día solo significa ayudar a más gente y tener una agenda llena.
Pero en el uno a uno también existe algo muy humano:
el desgaste de sostener muchas historias, emociones y procesos en un mismo día.
Escuchar, acompañar, pensar, sostener…
todo eso también requiere energía mental y emocional.
Y llega un punto donde incluso los terapeutas necesitan una pausa para poder seguir haciendo bien su trabajo.
No porque no quieran ayudar, sino porque también somos personas.
En este fragmento de la entrevista con Ricardo hablamos justamente de ese aprendizaje que solo llega cuando lo vives en la práctica: entender tus propios límites dentro de una profesión de acompañamiento.
La conversación completa ya está disponible en YouTube.