23/01/2026
No todo silencio es distancia.
A veces es ritmo.
Hay silencios que no se van,
solo se acomodan.
Que no cortan el vínculo,
lo afinan.
Silencios que no huyen,
respiran.
Que no castigan,
escuchan.
El problema es cuando aprendimos a leer el silencio
solo como abandono,
y no como compás:
ese momento justo donde el cuerpo toma aire
antes de volver a decir verdad.
No todo silencio es desinterés.
A veces es cuidado.
A veces es integración.
A veces es el pulso encontrando su tempo.
Aprendamos a distinguir.