22/03/2026
Emprender este viaje para cumplir mis metas no ha sido fácil. Pensé en guardármelo, pero hoy quiero compartirlo…
Hace un año decidí apostar por mí, llevar mis talleres a otros espacios y confiar en que mi conocimiento merece expandirse. Y este camino me ha puesto pruebas que no imaginaba.
Desde el inicio todo fue un caos: autobuses descompuestos, retrasos, cambios de ruta, largas esperas y momentos de estrés. De Iguala a la CDMX, de ahí a Cuernavaca, después al festival en Rancho Aguasalada… incluso el carro en el que viajaba se quedó sin frenos. Perdí tiempo, energía y tranquilidad, pero no me rendí.
Llegué tarde a mi primer festival, cansada, pero con el corazón puesto en lo que amo. A pesar de todo, di mi taller de erotismo tántrico. Me preparé, llevé material y entregué todo de mí. Y eso, para mí, ya fue una victoria.
No pude disfrutar el festival como quería. Tuve que correr, regresar, moverme de una central a otra, esperar horas… Todo para llegar al siguiente Taller Uso del Huevo de obsidiana, no podía fallarle a unas mujeres que confiaron en mi. Pese a que la noche fue mi amiga, mientras yo viajaba, la Luna cuidaba de mi. Llegué a Silao, me di un baño, me recibieron con amor y atención. Pero mi convicción y mi amor por lo que hago me mantuvo de pie.
Justo en este momento sigo en camino, aún sin llegar a casa. Viajando, observando, pero sobre todo con mucha calma.
Y aunque siendo honesta, económicamente quizá no valió la pena esta vez, hay algo dentro de mí que me dice que sí lo vale.
Porque esto no solo se trata de dinero. Se trata de creer en mí, de sostener mis sueños aun cuando todo se complica, de seguir avanzando aunque tenga miedo, cansancio o dudas.
Sé que algún día todo este esfuerzo será reconocido. Sé que llegará el momento en que mi trabajo sea valorado y bien remunerado.
Por ahora, solo puedo decir: aquí voy. Sin rendirme. Con el corazón firme en lo que amo.
Mamá ya casi llega, mi nene 💜💜💜