25/12/2025
Esta Navidad quiero dirigirme a dos personas distintas, pero igual de importantes.
A mis pacientes:
Sé que vivir un proceso de salud no es sencillo, y mucho menos en estas fechas. Hay días de cansancio, de incertidumbre y de espera. Pero también hay algo que nunca deja de estar presente: tu capacidad de seguir adelante. Cada paso, cada consulta, cada tratamiento es una decisión de vida. No estás solo. Tu proceso tiene acompañamiento, ciencia y, sobre todo, respeto por lo que estás viviendo.
Y a quienes hoy están sanos, pero deben cuidarse:
La salud no se pierde de un día para otro, ni se conserva por casualidad. Se construye con decisiones diarias. Escuchar al cuerpo, no normalizar síntomas, hacerse estudios y prevenir también es un acto de amor propio y de responsabilidad con quienes te rodean.
La Navidad no es solo un cierre de año, es una pausa para recordar lo esencial: la vida, el tiempo y la oportunidad de hacer algo hoy por nuestra salud.
Mi deseo es claro:
que quienes están en tratamiento encuentren fortaleza y confianza,
y que quienes están bien aprendan a cuidarse antes de que el cuerpo tenga que pedir ayuda.
Gracias por confiar, por escuchar y por elegir la prevención.
Aquí seguimos, acompañando y cuidando.