10/04/2026
A veces, uno de los duelos más silenciosos en la infancia no tiene que ver con una pérdida física… sino con la aceptación de que mamá (o papá) no va a cambiar como yo necesito.
En terapia, veo con frecuencia niños que viven con la esperanza de “algún día ser suficiente”, de cumplir expectativas para finalmente sentirse aceptados. Y eso duele más de lo que imaginamos.
Pero hay algo muy importante que como adultos necesitamos mirar con honestidad:
cuando un niño llega a terapia, no es el único que necesita cambiar.
Los niños no crecen aislados, crecen dentro de un sistema familiar. Y muchas veces, para que un niño esté mejor, es necesario que mamá, papá o cuidadores también revisen sus propias formas, sus creencias, sus reacciones…
Porque sí, los adultos también nos equivocamos. Y reconocerlo no nos hace débiles, nos hace responsables y amorosos.
Acompañar a un niño en su proceso no es solo llevarlo a terapia…
es también estar dispuestos a crecer junto con él. 🤍