01/05/2026
Hoy empieza mayo… y con él, todo lo que se mueve alrededor del 10.
Para muchos, es un mes de flores, regalos y celebraciones.Para otros… es un mes que pesa.Un mes que aprieta el pecho.Un mes donde el silencio se siente más fuerte.Un mes donde la ausencia se vuelve más evidente.
Yo perdí a mi mamá hace cuatro años.
Y con el tiempo entendí algo que casi no se dice lo suficiente:no importa si fue hace unos meses o hace muchos años… el vacío no desaparece.
Cambia. Se transforma. Se acomoda en otra parte de ti.
Pero sigue ahí.
No es que ya no duela, es que aprendes a vivir con ese dolor de otra manera.Ya no es tan crudo todos los días… pero hay momentos, fechas, olores, recuerdos… que lo regresan con una fuerza muy real.
Y también pasa algo más: el amor cambia de forma.
Antes era presencia, abrazos, palabras, compañía. Hoy es recuerdo, es enseñanza, es todo lo que vive en ti de ella.
Y eso no lo hace más pequeño… lo hace distinto.
Hay años en los que me dan ganas de recordarla bonito, de hablar de ella, bailar, sonreír con lo que me dejó. Y hay otros en los que simplemente duele más… sin razón aparente.
Y eso también está bien.
Mi manera de honrarla no siempre es la misma.
A veces es prender una vela.
A veces es bailar las canciones que le encantaban, poner la música que a ella le gustaba.
A veces es hablarle.
A veces es seguir haciendo lo que me enseñó.
Y a veces… es simplemente permitirme sentir su ausencia sin tratar de disfrazarla.
Porque entendí algo importante:no hay una forma correcta de vivir estos días.
Yo siempre voy a estar agradecida con ella.
Por la manera en la que nos amó.
Por enseñarnos a no tener miedo de mostrar lo que sentimos.
A no quedarnos calladas ante las injusticias.
A ayudar a los demás, porque ella siempre tendía la mano cuando alguien la necesitaba.
Y podría decir muchísimas cosas más de ella…pero hoy solo quiero decirte esto:
Habrá momentos en los que quieras llorar su ausencia.
Y otros en los que quieras sonreír por lo que fue.
Ambos son válidos.
Porque allá afuera siempre va a haber voces diciendo:
“no llores”,“tienes que seguir”,“ella no querría verte así”.
Pero la realidad es esta:seguir adelante no significa dejar de sentir.
Ser fuerte no significa no llorar.
Y sanar no significa olvidar.
Porque al final, el amor que te dio… sigue aquí.
En tu forma de cuidar, de hablar, de sentir, de vivir.
Y honrarla no siempre es hacer algo grande.
A veces es simplemente… no traicionarte a ti en lo que sientes.
Hoy empieza mayo.
Y no tienes que poder con todo.�Solo tienes que ser honesta contigo.
Y eso… ya es muchísimo.