Divorcio Gris o Tardio

Divorcio Gris o Tardio Separación después de los 40 años. una nueva vida en la 3a etapa de nuestra vida

03/11/2025

😆😁😆😁😆

21/09/2025
21/09/2025
19/09/2025

💬 "NECESITAMOS UN OTRO QUE NOS QUIERA"

En su nuevo libro, el prestigioso psiquiatra y psicoanalista Juan David Nasio aborda casos de pacientes que atendió, y guardando la privacidad, le permiten reflexionar sobre problemáticas psíquicas, pero con un lenguaje accesible para todos.

"Para un trabajo, cualquiera sea el oficio, necesitamos otro. Necesitamos un otro que nos quiera y que yo quiera. Yo necesito otra persona, una amiga, una madre, una hermana, alguien a quien contar, compartir. No puedo trabajar así si estoy solo en la vida", reflexionó Nasio. [https://bit.ly/4mnMGmr]

11/09/2025

Pura verdad ♥️🫂

04/09/2025

Tenía cincuenta años cuando descubrí que mi marido —sí, Marco, el mismo que montaba una escena si la pasta no estaba al dente— había decidido marcharse con su psicóloga, con la que “estaba reencontrándose a sí mismo”.
Una mujer siempre sonriente, con tacones imposibles y voz de presentadora de reality. Incluso hablaba con el repartidor como si estuviera en directo.
— Necesito vivir para mí, —dijo con solemnidad, como si abdicara de un trono—. Quiero descubrir quién soy.
¿Quién eres, Marco? ¿El que pierde las llaves tres veces al mes en el mismo bolsillo? ¿El que me pregunta cada semana el PIN de su propia tarjeta?
Me quedé en silencio. No por sorpresa, sino por esa calma que llega después del cansancio. A lo largo de los años escuché tantas veces:
“lo olvidé”,
“cambié de idea”,
“no lo entendí bien”…
que sus palabras ya eran solo ruido de fondo.
Y mientras él hablaba, yo recordaba.
Cómo lavaba a mano su jersey favorito aunque apenas podía con mi cuerpo.
Cómo soportaba cenas eternas con sus amigos hablando de inversiones y deportes que ni me interesaban.
Cómo tragaba sus silencios, sus encierros y sus constantes “necesito pensar”.
Y ahora se va a “reiniciarse” con una chica que cree que Picasso es una marca de zapatillas.
— No tiene nada que ver contigo, —dijo, sin mirarme a los ojos.
Claro. Es solo que ya no soy “novedad”. Ahora lo que se lleva es lo “orgánico”, lo “positivo” y sin compromisos.
— ¿Y tú? ¿Qué harás ahora? —preguntó, como si yo fuera la que se quedaba sin rumbo.
— Haré lo que tú nunca supiste: vivir, —le dije mientras me abrochaba la bata como si fuera una armadura.
Y se fue.
Con su mochila de explorador y su chaqueta arrugada, que olía más a rutina que a libertad.
Y yo me quedé.
Sola. Pero no vacía.
Saqué esa botella de vino que guardábamos “para una ocasión especial”.
La abrí. Me la bebí.
Porque salir de la vida con Marco ya era suficiente motivo para brindar.
Al día siguiente fui:
a la peluquería,
al banco,
a la panadería donde siempre quise probar la tarta de cereza, pero “no era el momento”.
Y por la noche, me creé un perfil en una app de citas.
No para buscar a alguien.
Solo para ver si alguien más veía a la mujer que durante años fue fondo de una relación marchita.
Esa noche me dormí con un libro en las manos y mi gato a los pies. Sin peinado. Sin plan.
Pero con el corazón ligero.
Porque a veces no se trata de empezar con otro.
Sino, por fin, de empezar contigo misma.
¿Y saben qué más entendí?
Una mujer debe ser su mejor aliada.
Me amo no porque sea perfecta, sino porque al fin me permití vivir sin miedo.
Mujeres, ámense. Valórense cada día. Porque no merecen migajas, merecen el pastel entero.

Desconozco autoría

12/08/2025

Cuarenta años. Cuarenta años preparándole el café como le gustaba, cuarenta años aguantando sus ronquidos, y cuarenta años creyendo que "en las buenas y en las malas" significaba algo más que una frase bonita para el álbum de bodas.

—Carmen, tenemos que hablar —me dijo ese martes, con la misma cara que ponía cuando iba a confesar que se había comido el último pedazo de tarta.

—¿Qué pasa, Ricardo? ¿Te comiste mi yogur de nuevo?

—No... bueno, sí, pero no es eso. Es que... he conocido a alguien.

Me quedé ahí, con el plumero en la mano, esperando a que me dijera que había conocido a un nuevo vecino o al cartero. Pero no.

—Es más joven, Carmen. Mucho más joven.

—¿Más joven que yo? Ricardo, un cachorrito sería más joven que yo a estas alturas.

—Tiene veinticinco años.

Se me cayó el plumero. Literalmente. Y después se me cayó la mandíbula.

—¿Veinticinco? ¿VEINTICINCO? ¡Ricardo, esa niña podría ser tu nieta! ¿Qué tiene de especial? ¿Le salen los dientes de leche?

—Carmen, no te pongas así...

—¿Que no me ponga así? ¡Llevas cuarenta años viéndome engordar gradualmente como un globo que se infla muy despacio, y ahora resulta que tienes problema con mi peso!

—Bueno, no es solo el peso...

—Ah, ¿no? ¿Qué más? ¿Las arrugas? ¿Las canas? ¿El hecho de que ya no salto de la cama como una gacela sino que ruedo como una foca?

—Carmen...

—No, no, déjame adivinar. ¡Ella corre maratones! ¡Hace yoga! ¡Se alimenta de aire y buenas intenciones!

—Bueno... sí hace pilates.

—¡PILATES! —grité, y después me reí como loca—. Ricardo, yo también hago ejercicio. Se llama "subir las escaleras tres veces al día" y "cargar las bolsas del súper". ¡Eso también cuenta como CrossFit!

—No es lo mismo, Carmen.

—Tienes razón, no es lo mismo. Lo mío es ejercicio funcional de la vida real, no poses raras en pantalones ajustados.

Me senté en el sofá, nuestro sofá, donde habíamos visto mil películas y discutido sobre el control remoto.

—¿Sabes qué, Ricardo? Después de cuarenta años juntos, pensé que habías aprendido algo importante: que las personas no somos coches. No puedes cambiarme por un modelo más nuevo cuando se me empiecen a ver los años.

—Carmen, yo...

—No, espera, tengo más. ¿Ella sabe que roncas como un oso hibernando? ¿Sabe que te da miedo ver películas de terror? ¿Sabe que necesitas lentes para leer pero eres demasiado vanidoso para usarlos y por eso siempre me pides que te lea las etiquetas en el súper?

Se quedó callado.

—¿Sabe que cada domingo por la mañana cantas en la ducha y desafinas terriblemente? ¿Sabe que tienes una caries desde hace tres años pero le tienes pánico al dentista?

—Carmen...

—¿Y sabe que cada vez que comes frijoles, toda la casa huele como si hubiera explotado una bomba química?

—¡Ya basta!

—No, Ricardo, recién empiezo. ¿Le has contado que cuando éramos novios me prometiste amarme "incluso si me ponía gorda como un elefante"? Porque tengo testigos. Tu hermana estaba ahí.

—Eso fue hace cuarenta años...

—Exacto. Y yo cumplí mi parte del trato. Me puse gorda como un elefante, tal como prometiste que podía hacer. ¡Soy una mujer de palabra!

Me levanté del sofá con toda la dignidad que pude reunir, que no era mucha considerando que estaba en pants y pantuflas.

—¿Sabes qué, Ricardo? Ve con tu niña de pilates. Pero cuando se dé cuenta de que no eres George Clooney sino más bien George... Costanza, no vengas llorando. Y cuando descubra que tu idea de una cena romántica es pizza congelada frente a la televisión, tampoco.

—Carmen, no seas así...

—No, Ricardo. Cuarenta años cuidándote, cocinándote, aguantando tus manías, y ahora resulta que el problema soy yo por tener el cuerpo de una mujer de sesenta años en lugar del cuerpo de una de veinticinco. ¡Qué revelación tan sorprendente!

Caminé hacia la cocina y saqué una cerveza del refrigerador.

—¿Sabes qué voy a hacer ahora, Ricardo? Voy a tomarme esta cerveza, me voy a comer ese helado de chocolate que tengo escondido atrás del congelador, y mañana voy a llamar al mejor abogado de divorcios de la ciudad. Y después, tal vez me inscriba en un gimnasio. No para recuperarte, sino para estar en forma para cargar todas tus cosas hasta la banqueta.

—Carmen...

—Ah, y Ricardo, una última cosa. Esa chica de veinticinco... ¿ya le dijiste que tienes próstata? Porque vas a necesitar explicarle por qué te levantas al baño cada hora en las noches. A lo mejor piensa que tienes problemas de compromiso.

Y con esa perla de sabiduría, me fui a mi recámara, cerré la puerta, y por primera vez en cuarenta años, tuve toda la cama para mí sola.

No fue tan malo como pensé.

-- Ortografía, Lectura y Cultura 📖

Dirección

Mozontepec 10
Mexico City
10380

Teléfono

+525537499689

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Divorcio Gris o Tardio publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Divorcio Gris o Tardio:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram

Categoría