13/02/2026
Profundizar en la posibilidad es entrar en un territorio delicado: el lugar donde se cruzan la libertad, el miedo y la identidad. La posibilidad no es solo “lo que podría pasar”, sino lo que yo permito que exista en mi conciencia. Hay personas que, aun teniendo opciones externas, viven internamente cerradas. Y hay otras que, incluso en contextos difíciles, mantienen abierto un espacio interior donde algo todavía puede nacer.
La posibilidad es una experiencia de conciencia. Cuando no estoy atento, mi vida se convierte en repetición: reacciono, me defiendo, me justifico, sobrevivo. Pero cuando me detengo y observo, aparece algo distinto: la percepción de que no estoy condenado a responder siempre igual. Ese instante breve, casi imperceptible es profundamente filosófico. Es el momento en que advierto que soy más que mi historia.
Sin embargo, contactar con mis posibilidades también implica enfrentar el duelo de lo que no fue. A veces no avanzamos porque seguimos atados a la vida que imaginamos y no ocurrió. Nos quedamos mirando la puerta que se cerró y dejamos de ver las que aún están entreabiertas. La posibilidad exige soltar versiones antiguas de nosotros mismos. Y eso duele.
También hay algo más radical: mis posibilidades no son infinitas en el tiempo. La finitud hace que cada elección tenga peso. No puedo vivir todas las vidas posibles. No puedo ser todas las versiones de mí. Elegir es crear y renunciar al mismo tiempo. Tal vez por eso preferimos postergar: mientras no decido, todo parece aún disponible. Pero la no decisión también es una decisión. Y lentamente, va trazando un camino.
Profundizar en este mar de posibilidades es preguntarme con honestidad brutal:
¿Estoy viviendo la vida que deseo… o la que aprendí a tolerar?
¿Estoy eligiendo desde mi esencia o desde mis heridas?
¿Estoy evitando crecer para no perder ciertas seguridades?
¿A qué parte de mí le tengo miedo?
¿Si supiera que el tiempo es limitado, seguiría esperando?
La posibilidad no es optimismo ingenuo. Es responsabilidad consciente. Es aceptar que no todo depende de mí, pero algo sí. Y ese “algo” puede transformar la trayectoria entera de mi existencia.
Quizá la pregunta más profunda no es “¿qué posibilidades tengo?”, sino:
¿Estoy dispuesto a convertirme en alguien que pueda sostenerlas?
Psicoterapia IncluSer 🌱
Pienso, digo, hago y siento
́a