31/01/2026
Muchas personas sensibles y profundas desarrollaron una gran lucidez: capacidad de comprender, conectar ideas, anticipar, reflexionar.
Eso es un recurso valioso. Pero cuando no hubo suficiente contención emocional, esa lucidez se convierte en refugio. Entonces, en lugar de sentir, se piensa. En lugar de atravesar, se analiza. En lugar de sostener la emoción, se intenta comprenderla.
No porque la persona no sepa sentir, sino porque sentir sin contención resulta amenazante. El trabajo no consiste en apagar la mente, sino en ayudar al sistema nervioso a sentirse lo suficientemente seguro como para que la emoción pueda moverse.
Cuando hay sostén, la lucidez deja de ser defensa y vuelve a ser talento. Si este contenido resuena, puede ser útil guardarlo. A veces hace falta volver a leerlo.
Mariana García Quintana. ©Copyright. Todos Los Derechos Reservados 💜