27/03/2026
Algo que muchas personas altamente sensibles descubren con el tiempo es esto: no sólo sienten más, también les cuesta más regular cuando una emoción se activa con mucha intensidad.
Cuando el sistema nervioso percibe una amenaza —real o emocional— el cuerpo entra en alerta. El corazón se acelera, la mente busca explicaciones, la emoción sube.
En las PAS esta activación puede ser más fuerte y más rápida. Por eso, si el miedo sigue escalando puede sentirse como pánico. Y si el enojo sigue creciendo puede sentirse como furia.
Desde fuera a veces se juzga como exageración, debilidad o falta de control.
Pero muchas veces lo que está ocurriendo es algo distinto: un sistema nervioso muy sensible intentando protegerse.
Por eso el primer paso no es exigirte sentir menos. El primer paso es conocer tu intensidad y aceptarla. Cuando entiendes cómo funciona tu sensibilidad, puedes empezar a buscar estrategias de regulación que se adapten a ti, en lugar de intentar forzarte a reaccionar como alguien que siente distinto.
No se trata de apagar lo que sientes. Se trata de aprender a sostenerlo mejor.
Mariana García Quintana. ©Copyright. Todos Los Derechos Reservados 💙