11/03/2026
Tabasco es uno de los estados de donde más niños con retinopatía estadio 5 recibimos, el tratamiento temprano cuesta menos de 5mil pesos y les hubiera dado visión cercana a lo normal…
Cada quien hace con su dinero lo que quiere, pero cuando el dinero viene probablemente de impuestos, está manchado con desgracia ajena.
En México un padre de una menor, puede pagarle una fiesta de XV, con un costo estimado de 40 millones de peso, por otra parte, la mayoría de los padres con hijos con Epilepsia Fármaco Resistente, no pueden pagar, ni siquiera los estudios necesarios para saber si son candidatos a una cirugía, la Epilepsia también hace evidente la desigualdad económica en el país.
En nuestro país, la desigualdad en epilepsia se vuelve especialmente evidente cuando un paciente requiere cirugía. La cirugía no es un “lujo”, sino una opción terapéutica validada para personas con epilepsia farmacorresistente; cerca de un tercio de los pacientes puede cursar con esta condición y que la cirugía puede lograr libertad de crisis en alrededor de 65% de los operados a cinco años.
El problema es que llegar a cirugía exige un abordaje prequirúrgico complejo y costoso. Como mínimo, debe incluir historia clínica detallada, , , ́tica, evaluación neuropsicológica y valoración psiquiátrica; cuando esto no basta, se agregan estudios más avanzados como PET, SPECT, fMRI, MEG o incluso monitoreo invasivo con electrodos intracraneales.
Ahí aparece la brecha social. En el sector privado, una resonancia magnética de cráneo puede anunciarse en $8,399 MXN, un PET-CT cerebral en $10,500 MXN, exoma $ 22,000 MXN y un video-EEG llegar a $2,100 MXN por hora en una oferta privada consultada; si el estudio requiere 24–72 horas, el costo se dispara antes incluso de hablar de hospitalización, anestesia o cirugía.
La cirugía en sí también rebasa fácilmente la capacidad de muchas familias. Un tabulador de honorarios quirúrgicos en México consigna $100,110 MXN solo por la craneotomía para escisión de foco epileptogénico, mientras que tecnologías más avanzadas pueden ser todavía más costosas; por ejemplo, el INNN informó en 2024 que un equipo de neuromodulación ronda los 700 mil pesos, aunque ahí se ofrece gratuitamente a pacientes seleccionados.
Por eso, la desigualdad no solo consiste en “tener o no cirugía”, sino en poder pagar todo lo necesario para demostrar que alguien es candidato. Sin el apoyo de los hospitales públicos para realizar los estudios de imagen, evaluación neuropsicología y monitoreo prolongado, la cirugía de epilepsia sigue siendo en México una posibilidad real para pocos y una necesidad insatisfecha para muchos.
Felicidades a la quinceañera, por su puesto, ella no tiene la culpa de nada!