31/03/2026
Diversos estudios han buscado esclarecer las razones por las cuales los humanos tienden a establecer relaciones con animales no humanos. Fine y Weaver (2018) y Mackintosh (2016) identifican tres teorías principales que contribuyen a la comprensión del fenómeno del vínculo humano-animal: la función de los animales como apoyo social, la teoría del apego y la hipótesis de la biofilia.
La primera teoría plantea que los animales desempeñan un papel relevante como fuente de apoyo social para las personas. Se considera que los animales pueden proporcionar consuelo y fortaleza en situaciones adversas, motivo por el cual muchas personas optan por tener animales. Individuos de todas las edades recurren a sus animales domésticos en busca de alivio emocional durante periodos de estrés o simplemente cuando desean compañía.
Los animales de compañía contribuyen a la regulación fisiológica de sus dueños, evidenciada por la reducción de la presión arterial, el ritmo cardíaco y los niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés. Diversos estudios señalan que la interacción humano-animal influye sobre agentes neurobiológicos hormonales, provocando la disminución del cortisol y el aumento de serotonina, oxitocina y dopamina.
Los animales tienen la capacidad de mitigar el impacto negativo derivado del rechazo social, concluyendo que estas representan una fuente de apoyo social. Las intervenciones terapéuticas asistidas por animales reducen de manera notable la ansiedad y la sensación de soledad autoinformada en estudiantes que presentan necesidades emocionales.
Es habitual que las universidades recurran a la presencia de animales para proporcionar apoyo emocional a estudiantes en situaciones difíciles. Las interacciones sociales con animales también pueden beneficiar a niños, quienes frecuentemente acuden a sus animales en momentos de estrés y ansiedad. En individuos, tanto menores como adultos, que presentan limitaciones en sus relaciones sociales, los animales ofrecen consuelo y seguridad, contribuyendo a su bienestar.
Personas que viven en situación de aislamiento suelen encontrar en sus animales un elemento esencial para su apoyo social. Entre personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas, es común que destaquen la relevancia de sus animales como pilares fundamentales en su red de soporte, reconociendo la mejora en su calidad de vida gracias a la compañía animal.