20/11/2025
Hoy celebro a mi yo emprendora, pero mucho más a la mujer que me llevó a ser emprendedora cuando ni siquiera se le pasó por la cabeza.
Esa versión de mí hace 6 años emprendiendo eso sí el viaje que sabría que le transformaría la vida, aunque nunca alcanzó a imaginar cuánto.
Gracias a esa Tam que se atrevió aún con miedo a crear una nueva realidad, a saltar vacíos, a seguir su corazón y dar vida a sus sueños. Gracias a esa Tam que, aunque no comprendía nada, lo superó todo. Gracias a esa Tam que entregó al río todos los deseos aquel año nuevo budista en Chiang Mai (en la foto).
Hay realidades que simplemente están para nosotros y que, si nos atrevemos a soltar lo que ya no es y a superar el tiempo de incertidumbre que sigue, terminarán llegando.
Últimamente reflexiono mucho sobre el camino recorrido, porque es lo que de verdad nos puede poner en el contexto de lo que hemos conseguido. Siento que se está terminando un ciclo, una vuelta de la rueda. Y los llamados de mi alma cada vez se escuchan más claros y altos.
Se termina un gran ciclo donde sin duda mi sanación y mi emprendimiento fueron protagonistas. Donde todo cobró sentido cuando elegí apostar por mi pasión y mi propósito, lo que me hace despertarme inmensamente agradecida cada día.
Pero el emprendimiento no son solo sueños. Son perdidas, decisiones, dedicación, incertidumbre, rechazos, constancia, valentía, balance, roturas, conexiones, crecimiento y un autoconocimiento increíble. Porque yo creo que el emprendimiento es una proyeccion de uno mismo. Por lo que si eres emprendedora, te felicito por tu camino y por todo eso que tuvo que suceder en ti para que la magia se viera fuera.
Feliz día de la mujer emprendedora, a mí, a ti.