26/04/2013
La producción industrial de comestibles que utiliza procesos de refinación condujo a la elaboración de "nuevos alimentos". La abundancia de estos alimentos artificiales, de bajo costo y fácil conservación, fue uno de los pilares que sustentaron la explosión demográfica mundial.
Los alimentos artificiales son productos despojados de sus componentes NO CALORICOS como agua y fibras. No tienen cáscaras, cuero, semillas ni huesos. Pero tampoco tienen vitaminas, minerales ni oligoelementos. Y lo peor es que en el proceso de refinación son despojados de los componentes naturales que producen ansiedad.
La provisión energética que aportan es excesiva, debido a su altísima concentración calórica contenida en pequeños volumenes. Estos alimentos son ricos, baratos y abundantes, fáciles de obtener, conservar y preparar pero son pésimos productores de saciedad. Alimentan pero no satisfacen.
Los productos refinados y sus derivados industrializados son inapropiados para la alimentación fisiológica humana. Saturan el paladar, alteran el gusto, distorsionan la percepción del hambre y la saciedad y pervierten los apetitos. Y por si fuera poco, generan un ansia exagerada por consumirlos, que puede llegar a la ADICCION. (Sananes, 2006)