22/05/2026
Muchas personas creen que asistir como representante en un taller sistémico es solo “acompañar” el proceso de alguien más.
Pero la experiencia suele ser mucho más profunda de lo que imaginan 🤍
Porque al representar una historia ajena, muchas veces aparecen emociones, sensaciones o comprensiones que también hablan de nosotros.
Y ahí ocurre algo muy interesante:
descubrimos que el aprendizaje humano no sucede solo desde lo racional.
También sucede desde la experiencia, la observación y lo que el otro despierta en nosotros.
Ser representante es abrirse a mirar las dinámicas humanas desde un lugar mucho más consciente y sensible.
Y muchas veces, salir del taller con una mirada completamente distinta sobre la vida, los vínculos… y uno mismo.
Ciudad de México
30 de mayo