20/02/2026
Soltar no es fácil.
Cansa, duele, asusta.
Nadie suelta algo importante sin que le tiemble un poco el corazón.
Pero quedarse donde ya no estás bien
te va apagando despacio.
Te acostumbras a lo que duele,
a lo que falta,
a lo que nunca llega.
A veces no te vas porque no puedas,
sino porque has aprendido a aguantar.
Y hoy quizá no se trata de ser valiente de golpe,
sino de preguntarte con honestidad:
¿qué me está costando más?