06/11/2023
No existe la envidia de la buena, existe la envidia y la admiración ambas parten del hecho que ves en la otra persona algo que te gustaría tener tú, la diferencia reside en que en la admiración lo ves como un ejemplo a seguir e intentarás mejorar algo en ti para acercarte a ese ideal aunado a que te alegra que el otro tenga eso que tú anhelas. La admiración es constructiva.
Por otro lado, en la envidia te molesta que el otro tenga algo que tú no ya que te parece injusto que esa persona lo tenga, consideras que uno de los 2 lo merece más y no buscas cómo podrías acercarte al ideal de tenerlo sino que te concentras ya sea en que la otra persona lo pierda o en tu enojo de por qué lo tiene, limitando tu capacidad de generar algo nuevo y propositivo.
¿Somos malas personas si notamos que nuestra admiración se fue hacia el lado de la envidia? No, durante ésta pandemia por ejemplo se experimentaron pérdidas en circunstancias desiguales independiente a veces de lo que uno hiciera o dejara de hacer que llevaba a voltear y preguntarte por que unos siguiendo todo experimentaba pérdidas y otros no, entonces era común (no normal o bien) que surgiera esa emoción. Lo importante en casos como ese es entender de dónde viene esa envidia, que no siempre lo que hacemos se equipara con lo que recibimos y eso no puede frenarnos a seguir intentando aún con desilusión de por medio; hay circunstancias en las que intervienen muchos factores y no todo está dado por el quehacer humano; puedes acercarte a lo que ves en el otro pero difícilmente igualarás circunstancias y por lo tanto el mejor referente de avance es uno mismo. Finalmente, caer en la envidia a cualquiera le puede pasar, sin embargo quedarte ahí será un acto de decisión que sino lo puedes lograr por ti mismo es momento de buscar ayuda.