16/12/2022
- Es que el lavado de los dientes no es negociable, señora -, le dije a la mamá de Margarita, una nena de un año con un moño muy coqueto en la cabeza y cinco dientes preciosos como perlitas del mar, pero que no deja que se los laven. Aprieta la boca, menea la cabeza, escupe, muerde (y bastante fuerte), chilla, grita y patalea.
- Pero es que es imposible, doctor, usted no sabe cómo se pone.
- La verdad es que sí sé como se pone, señora, pero igual se los tiene que lavar. – le dije.
Será una lucha heroica, ya sé. Pero tiene que ganar mamá, porque si esos dientitos de leche no se lavan se van a picar y eso no lo podemos permitir. Tampoco es cosa de anestesiar a la escuincla en cada lavada de dientes, ¡imagínense!
Las caries en los dientes de leche son cosa seria, de modo que con paciencia e insistencia, estoy seguro de que mamá y papá, con ayuda de toda la familia y hasta del perro si es necesario, conseguirán, con tenacidad y amor, lavarle los dientes a la pequeña Margarita, hasta que se acostumbre.
¿Qué debes hacer para no pasar por el difícil trámite que ahora enfrenta la mamá de Margarita?
Lávale los dientes desde del primer brote. Tan pronto veas que ya apareció el piquito del primer dientito, lávaselo.
Dicen mis amigos los odontólogos pediatras que con pasta con flúor para niños y con un cepillo de cerdas suaves, usando la cantidad de pasta equivalente a medio granito de arroz, cepillar al diente “debutante”, la lengüita, los cachetitos por dentro y el paladar. Como el bodoque no sabe hacer gárgaras ni escupir bien (a no ser que le convenga, como a Margarita cuando lucha con su mamá), se les deja que se traguen la pasta. No les pasa nada.
Recuerda, el lavado de los dientes no es negociable. Para evitar guerras futuras, empieza desde el principio, los detalles chécalos con tu odontólogo pediatra, que ellos son los campeones en el tema.
¡Saludos!