16/02/2026
La terapia psicológica no siempre se siente cómoda.
A veces duele. A veces incomoda. A veces mueve cosas que habíamos guardado.
Y eso no significa que algo esté mal.
Significa que algo importante está pasando.
Sanar no es evitar lo que duele, es atravesarlo con acompañamiento, seguridad y compasión. La incomodidad en terapia muchas veces es la puerta de entrada a la conciencia, al cambio y a una versión más auténtica de ti.
Si en algún momento el proceso se siente desafiante, recuerda: No vamos a terapia para quedarnos donde estamos. Vamos para entender, resignificar y transformar.