10/02/2026
El muro de las apariencias: A menudo nos convertimos en prisioneros del personaje que hemos creado para agradar a los demás. Esa máscara que fabricamos desde niños para ganar afecto se vuelve tan pesada que terminamos por creer que somos ella. Quitarse la máscara no es perderse, es desidentificarse del ego para integrar quiénes somos realmente. Atrévete a ser vulnerable; ahí es donde reside la verdadera fortaleza.
La paradoja del control: El ego intenta presentarte como te gustaría ser, ocultando quién eres en realidad. Buscamos controlar situaciones y personas para sentirnos seguros, pero ese control es solo una ilusión que alimenta el sufrimiento. Solo cuando soltamos la necesidad de ser superiores o de tener más, empezamos a vivir con coherencia.
Puntos para reflexionar:
Aprobación vs. Esencia: El ego se nutre de la opinión ajena; la esencia se nutre de la paz interior.
El miedo detrás del disfraz: Usamos máscaras (como el seductor, el sabio o el mártir) para protegernos del rechazo, pero terminan aislándonos.
Autenticidad: La felicidad suele ser la "muerte del ego" porque ya no hay nada que demostrar.