12/07/2025
LA HISTORIA DE MI CUADRO
Siempre quise ser papá. Y, particularmente, papá de una niña. No sé... quizás la forma en que mi padre siempre trató a mis hermanas —con amor— influyó en ese deseo. Tenía 40 años cuando me resigné a que tal vez eso nunca sucedería.
Un día, iba caminando con una amiga y sentí un impulso irresistible —algo que aún no puedo explicar— de entrar a una tienda de arte. Y aunque la pintura me gusta y la aprecio, no soy de comprar cuadros.
Pero entonces la vi.
Una obra enorme, majestuosa, de dos metros por dos, colgada justo en medio de la galería. Y supe que tenía que ser mía. Fue amor a primera vista.
Mi amiga se sorprendió de que, en un arrebato, decidiera pagar una cantidad considerable por un cuadro que solo mostraba a una mujer de espaldas. Pero lo juro: simplemente necesitaba tenerlo. No sabía por qué, ni para qué, solo sabía que DEBÍA tener esa pintura.
Unos meses después conocí —casi por casualidad— a una mujer hermosa. Esa mujer se convirtió en mi esposa. Y ella me regaló el tesoro más grande que tengo en la vida: mi hija, casi a mis 44 años.
Sí, la mujer de mi cuadro.
(Y si no me creen... juzguen ustedes por las fotos).
La fe —y no hablo necesariamente de religión— es fundamental para lograr lo que siempre has soñado.
Porque si lo crees, lo puedes crear.
Así que si en este momento estás atravesando por dudas, yo te diría: TEN FE. A veces -solo a veces-, eso es lo único que se necesita.
Con cariño,
Vicente