23/11/2018
Cuéntame cómo pasó
Cómo pasó que llegamos a esta SOLEDAD
Hace muchos años solía ver la serie de televisión Cuéntame cómo pasó, mi gusto por ella se centraba en la estupenda narración que ella hacía del cambio político social de la España de los años 30s, hasta los 80s, su tránsito por la dictadura franquista, férrea, represora, que envolvió al país en un manto de miedo; la posterior llegada de la democracia con Suarez al frente del nuevo gobierno, seguida de su derrota frente al PSOE.
Hace un par de meses volví a verla, quise empezar desde el principio, inicié en la temporada uno con un Carlos pequeñín, inquieto, todo un líder de unos 6 añitos; en la temporada actual, la #19 Carlitos dejó de ser Carlitos, para convertirse en un guapo Carlos veinteañero. Esto muestra que la serie tiene ya una larga vida, 17 años; yo me pegunto qué es lo que ha dado tanto éxito a una serie televisiva semanal que inició en 2001, asombroso ¿no les parece?
Pienso que lo que le ha dado la permanencia es que se basa en algo que no ha sido permanente, más bien que está desapareciendo: la familia. Me atrevo a decir que los ciudadanos del mundo que antaño iniciábamos nuestra vida en la cuna familiar y la continuábamos bajo la batuta de papá y mamá, con todo lo que ello traía: los cuidados maternos, el pan hecho en casa, la lonchera con alimentos nutritivos, la comida familiar de los domingos, el cuento nocturno, el besito de las buenas noches, el regaño de los padres, la frustración que nos generaban sus prohibiciones; hemos pasado al fast food, a la madre trabajadora ausente, a la tablet nocturna (y diurna), a la soledad de nuestras habitaciones, a la desconexión con nuestro mayores, todo esto yo lo resumiría en una palabra: SOLEDAD.
Hoy día la familia tradicional es una institución al parecer en decadencia, los divorcios abundan, el número elevadísimo de adolescentes embarazadas en muchos casos las convierte en madres solteras, el número de mujeres jefas de familia va in crescendo, con la ausencia del hogar que ello conlleva. Mi intención no es juzgar, es observar que estos hechos son una muestra de la ruptura del núcleo familiar, y lo grave que yo veo es que nos deja descobijados, está generando un exceso de incertidumbre en todos y más aún en los niños, grave, gravísimo en una época donde lo único seguro que tenemos es la inseguridad, la incertidumbre. Consecuencia, un aumento de la cuota de soledad que debemos soportar.
Nos hemos convertido en seres solitarios siendo que, nuestra naturaleza es gremial, en parte esto explica el incremento de la depresión en el mundo. Quizá por ello disfrutamos de ver Cuéntame, porque al menos como espectadores podemos formar parte de ese núcleo cálido de los Alcántara, y no es que el padre sea un dulce, para mi gusto todo lo contrario, hecho que celebro porque le da realidad a la serie, la vida está plagada de conflictos, las relaciones humanas son conflictivas. Pero los integrantes de la familia Alcantara siempre están, están todos para todos, y eso sin duda aminora el temor que la incertidumbre del mundo globalizado genera. Mientras vemos Cuéntame seguro que nos sentimos más cobijaditos, nos gusta que nos cuenten lo que ya no tenemos, nos gusta tenerlo aunque sea en la ficción.