26/01/2026
Excelente Pregunta
En cada ciclo escolar se repite el mismo discurso: que los estudiantes actuales ya no aguantan nada, que todo les afecta, que cualquier límite los “rompe”. Se les llama “Generación de Cristal” con una facilidad que debería preocuparnos. Quienes estamos frente a grupo sabemos algo distinto: los alumnos siguen siendo alumnos. Se aburren, se equivocan, se enojan, se caen, se pelean, se reconcilian. Exactamente como lo hacíamos nosotros cuando éramos estudiantes.
Lo que sí cambió, y de forma evidente, es el actuar de muchos padres.
En el aula, el comportamiento estudiantil no es una novedad histórica. Siguen probando límites, siguen respondiendo a la autoridad y siguen aprendiendo cuando hay reglas comprensibles. El conflicto aparece después, cuando el límite escolar cruza la puerta de la casa.
Hoy, una llamada de atención genera molestia familiar. Una consecuencia formativa se interpreta como abuso. Un raspón en el recreo se convierte en queja formal. No porque el alumno no pueda manejar la situación, sino porque el adulto no tolera que su hijo atraviese experiencias que implican error, frustración o responsabilidad.
𝗣𝗮𝗱𝗿𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗿𝗲𝗰𝗹𝗮𝗺𝗮𝗻 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝘆 𝗲𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮𝗻 𝗽𝗼𝗰𝗼
Cada vez es más común que los padres reclamen sin investigar, sin preguntar y sin escuchar. La versión del hijo se asume como verdad absoluta. El docente queda automáticamente en el lugar del culpable. No hay intento de comprender el contexto del aula, ni de construir acuerdos.
El hijo no se equivoca, la escuela sí. Y cuando la familia actúa así, el alumno aprende rápido quién tiene el control real del conflicto.
𝗖𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗹𝗹𝗮𝗺𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗮𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶ó𝗻 𝘀𝗲 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘃𝗲 “𝗮𝗴𝗿𝗲𝘀𝗶ó𝗻”
En muchas escuelas, llamar la atención a un estudiante ya no es parte de la educación, sino un riesgo administrativo. Se pide “cuidar la forma”, “evitar problemas”, “mejor dejarlo pasar”. Así, el límite se diluye y la autoridad docente se debilita, por una sencilla razón, porque el sistema teme la reacción familiar. La escuela empieza a funcionar más como espacio de contención emocional para padres que como institución formativa para estudiantes.
𝗟𝗮 𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝗰𝗶ó𝗻 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘃𝗲𝗻𝘁𝗮𝗻𝗶𝗹𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲𝗷𝗮𝘀 𝗲𝘅𝗽𝗿é𝘀
Otro fenómeno cotidiano: los padres que no buscan dialogar con el docente. Van directo a la dirección. Exponen el caso como injusticia grave, exigen respuestas inmediatas y presionan para que haya sanciones… al adulto.
En muchos casos, ni siquiera saben exactamente qué ocurrió. No hubo intento de acuerdo, solo la necesidad de proteger al hijo de cualquier situación que lo confronte. Así, la gestión escolar se convierte en mediadora permanente de conflictos que podrían resolverse con diálogo y corresponsabilidad.
𝗟𝗮 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗮 𝗳𝗿𝗮𝗴𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗲𝘀𝘁á 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮 𝗱𝗲𝗹 𝗮𝘂𝗹𝗮
Cuando se habla de “Generación de Cristal”, vale la pena detenerse y mirar a los adultos. Padres que no permiten que sus hijos se caigan, se equivoquen, enfrenten consecuencias o escuchen un “no”. Padres que reclaman por todo y confían poco en la escuela.
Culpar al alumno resulta cómodo. Trasladar la responsabilidad al docente también. Ambas cosas evitan discutir lo central: un sistema que deja solo al profesorado frente a familias que no toleran que la educación implique dificultad.
El trabajo docente se vuelve injustamente cuestionado, el aprendizaje se debilita y la equidad educativa se resiente, porque no todas las escuelas ni todos los maestros tienen el mismo respaldo institucional para sostener límites claros.
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La pregunta queda abierta para el debate profesional: ¿𝒒𝒖𝒊é𝒏 𝒆𝒔 𝒍𝒂 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒂 𝒈𝒆𝒏𝒆𝒓𝒂𝒄𝒊ó𝒏 𝒅𝒆 𝒄𝒓𝒊𝒔𝒕𝒂𝒍, 𝒍𝒐𝒔 𝒂𝒍𝒖𝒎𝒏𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒊𝒈𝒖𝒆𝒏 𝒔𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐 𝒂𝒍𝒖𝒎𝒏𝒐𝒔 𝒐 𝒍𝒐𝒔 𝒂𝒅𝒖𝒍𝒕𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒑𝒆𝒓𝒎𝒊𝒕𝒆𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒆𝒔𝒄𝒖𝒆𝒍𝒂 𝒆𝒅𝒖𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒏 𝒍í𝒎𝒊𝒕𝒆𝒔 𝒚 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒆𝒄𝒖𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔? Todas las opiniones son bienvenidas cuando se expresan con respeto, sin descalificaciones, insultos ni difamación.
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Fuentes de información:
Dubet, F. (2006). El declive de la institución. Barcelona: Gedisa.
Freire, P. (1997). Pedagogía de la autonomía. México: Siglo XXI Editores.
Hargreaves, A., & Fullan, M. (2014). Capital profesional. Madrid: Morata.
Tenti Fanfani, E. (2009). La condición docente. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.
OCDE. (2019). TALIS: La profesión docente y el liderazgo escolar. París: OECD Publishing.
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