27/04/2026
Que algo sea aceptado no lo vuelve correcto. Que muchos lo hagan no lo convierte en verdad. Y, sin embargo, es fácil acomodarse ahí: en lo que no incomoda, en lo que encaja, en lo que evita cuestionamientos. Porque sostener una postura propia, aun cuando incomode o te deje en minoría, exige más conciencia que simplemente adaptarte.
El problema no es lo que otros normalizan, es lo que tú decides justificar para no confrontar. Porque cuando empiezas a negociar tus valores para pertenecer, dejas de ser congruente contigo. Y esa desconexión, aunque no siempre se note afuera, se siente profundamente adentro.
¿Qué estás aceptando como “normal”… que en el fondo sabes que no es coherente contigo?
Yo decido!