El ajo negro es nada más y nada menos que una variación del ajo blanco tradicional, el cual es sometido a un proceso de fermentación natural, que le convierte en un verdadero superalimento. Además, el olor fuerte desaparece y las numerosas propiedades que posee el ajo común, se potencian aún más al ser sometido a este proceso. Si te preguntas de dónde proviene el ajo negro, debes saber que su descubrimiento se llevó a cabo en Japón, cuando, por pura casualidad, un científico que intentaba reducir el olor característico del ajo blanco decidió someterlo a un proceso de fermentación, en el que controló la temperatura y la humedad, hasta descubrir que el ajo no solo había perdido su aroma distintivo, sino que además había cambiado de color. Por si fuera poco, se pudo constatar que, luego de ese proceso, el ajo negro se había vuelto aún más potente a nivel nutricional, pues contenía 10 veces más vitaminas, aminoácidos y oligoelementos que su versión original. Como ya mencionábamos, el ajo negro cuenta con numerosas propiedades y características que lo hacen ser un alimento de excelente calidad y un estupendo aliado para la salud del organismo, razón por la cual se le emplea con mucha frecuencia con fines culinarios. A continuación, destacamos algunas de las principales cualidades de esta extraordinaria especia:
Antioxidante, que frena la acción de los radicales libres que causan el envejecimiento. Estimulante del proceso digestivo, pues es fácilmente diferible. Fortalecedor del sistema inmune, gracias a su contenido de vitamina C. Eliminador de problemas digestivos, tales como diarrea y estreñimiento. Nutritivo, por su contenido de yodo, calcio, potasio, fósforo, azufre y vitaminas B1, B2, B3 y C. Antimicrobiano, que ataca las bacterias y previene su desarrollo en el organismo. Favorecedor de la circulación, ayudando a reducir problemas en los músculos y las articulaciones. Mejorador del sistema respiratorio, combatiendo afecciones como la gripe, el asma y la bronquitis.