Terapias emocionales ancestrales

Terapias emocionales ancestrales Que tu medicina sea tu alimento, y tu alimento tu medicina Todas las enfermedades tienen dos etapas de desarrollo.

En ZENtro IES el terapeuta de BIODESCODIFICACION de enfermedades recibe a un paciente que ha consultado con un médico y que tiene un diagnóstico y está en general bajo tratamiento y aquel individuo que su entorno esta sufriendo cambios y resintiendo el cuerpo físico. El individuo continua si ya tiene un tratamiendo médico, el terapeuta sólo descodifica los programas biológicos que desembocaron en la enfermedad de una persona, que no es su paciente sino su consultante. Apoyandose en terapias energéticas como: Homeopatía, Constelaciones Familiares, Bioenergetica, Biomagnetismo, Medicina Tradicional China. Gracias a los aportes realizados y a las investigaciones y el trabajo del Dr. Ryke Geerd Hamer, se desarrolló la Ley de Hierro del Cáncer, él demostró que existe entre cada enfermedad una correspondencia conflictiva. La primera es el conflicto activo y la segunda es la fase de reparación ó curación. Está postura sostiene que si el conflicto se soluciona las enfermedades se reparan. Para que se dé la enfermedad la persona debe vivir el evento traumático en aislamiento, es decir imposibilitado de comunicarlo, debe ser sorpresivo, intenso, inesperado y que no se encontró una solución en el momento. Nuestra misión es ayudarte a reconocer el conflicto, liberar y reprogramar para que tu Ser encuentre la plenitud, abundancia y éxito.

06/01/2026

🧠 Dr. Hamer y la metástasis (NMG)
Según la Nueva Medicina Germánica del Dr. Ryke Geerd Hamer, la metástasis no existe como migración de células cancerígenas de un órgano a otro.
Lo que la medicina convencional llama “metástasis”, para la NMG son nuevos Programas Biológicos Especiales, activados por nuevos conflictos, muchas veces provocados por el shock del diagnóstico, el miedo a morir, la angustia o la desvalorización.
Cada órgano responde a un conflicto específico, dirigido desde el cerebro.
No es propagación, es una cadena de conflictos no resueltos.
Comprender el sentido biológico reduce el miedo, y al bajar el miedo se evita activar nuevos programas.
💛🧠

¿Qué es estar en modo víctima según la Nueva Medicina Germanica?Una persona está en modo víctima cuando:🧠 Se percibe a s...
05/01/2026

¿Qué es estar en modo víctima según la Nueva Medicina Germanica?
Una persona está en modo víctima cuando:
🧠 Se percibe a sí misma como impotente, sin recursos para actuar.
💔 Vive la situación desde el “me hicieron”, “no pude”, “no tuve opción”.
😔 Siente que no tuvo control, ni posibilidad de defenderse o elegir.
🤐 El conflicto se vive en silencio, sin poder expresarlo ni resolverlo.
En NMG, no importa tanto lo que pasó, sino cómo la persona lo vivió internamente.
🧠 Relación con los conflictos biológicos
Cuando alguien permanece en modo víctima:
El cerebro registra el conflicto como activo.
El cuerpo entra en estrés biológico sostenido.
Pueden aparecer o mantenerse síntomas físicos (según el tipo de conflicto: desvalorización, separación, injusticia, miedo, etc.).
👉 Mientras la persona siga sintiéndose víctima, el conflicto no se resuelve biológicamente.
🔄 ¿Cómo se sale del modo víctima (desde la NMG)?
No se sale “pensando positivo”, sino cuando ocurre un cambio real de percepción:
🌸 Recuperar el sentido de lo vivido.
🌿 Reconocer: “Eso pasó, fue doloroso, pero hoy tengo recursos”.
💪 Pasar del “me pasó” al “lo atravesé y sigo viva”.
🕊️ Dejar de esperar que el otro cambie para poder sanar.
Cuando la persona recupera su poder interno, el cerebro registra que el peligro terminó y el cuerpo puede entrar en fase de reparación.
✨ Algo importante
Desde la Nueva Medicina Germanica:
La víctima no es culpable,
pero sí es responsable de salir de esa posición cuando ya no hay peligro real.
Esto no invalida el dolor, lo honra, pero no permite que se convierta en identidad.

DESCIFRANDO EL MITO: EL FALSO VÍNCULO FAMILIAR — UN CONTRATO PARASITARIO DISFRAZADO Existen familias de verdad, unidas p...
22/12/2025

DESCIFRANDO EL MITO: EL FALSO VÍNCULO FAMILIAR — UN CONTRATO PARASITARIO DISFRAZADO
Existen familias de verdad, unidas por alma…
Y luego existen familias de falso vínculo…
Contratos, pactos, acuerdos instalados que se hacen pasar por parentesco.
No todos los que se llaman “familia” provienen de tu verdadera línea del alma.
Algunos fueron puestos allí. Asignados. Infiltrados.
Como observadores.
Como silenciadores.
Como drenadores de energía.
LAS SEÑALES DE UN FALSO VÍNCULO FAMILIAR:
▪︎ Te drenan, no te elevan.
▪︎ Compiten, triangulan, avergüenzan o sabotean — todo en nombre del “amor”.
▪︎ Tu crecimiento los detona, no los inspira.
▪︎ Te castigan por poner límites — especialmente los energéticos.
▪︎ Te llaman egoísta cuando recuperas tu energía.
▪︎ Su lealtad es condicional, manipuladora, performativa.
▪︎ No te aman… se alimentan de ti.
ESTO NO ES SOLO PSICOLÓGICO. ES ARQUITECTÓNICO.
Los falsos vínculos familiares son contratos del alma codificados por la Matrix, insertados para:
Retrasar tu despertar
Repetir tu trauma
Reinsertar distorsión ancestral
Impedir saltos de línea de tiempo
Muchos de estos “parientes” son roles-plantilla energéticos interpretados por entidades comprometidas o dirigidas por entidades de falsa luz.
Algunos son personas reales con campos intervenidos.
Algunos ni siquiera son quienes crees que son.
Así funciona la tecnología de inversión: se disfraza de amor mientras se alimenta de tu luz.
EL PROGRAMA CENTRAL:
“Debes ser leal a quienes te hieren — porque la familia lo es todo.”
Esa frase es un hechizo. Una maldición. Un lazo.
Porque la verdadera familia no exige silencio.
La verdadera familia no retuerce la culpa para volverla obligación.
La verdadera familia no gaslight a tu despertar, a tu cuerpo ni a tu intuición.
ASÍ QUE AQUÍ ESTÁ LA VERDAD:
~ Tienes permiso de cortar.
~ Tienes permiso de elegir la verdad sobre la lealtad.
~ Tienes permiso de irte y no volver a explicar nada.
Tu alma no vino aquí para ser una batería.
No estás aquí para sanar a quienes rechazan la verdad.
No estás obligada a aquellos que eligieron la distorsión.
RITUAL DE CORTE (VERSIÓN MINI)
Dilo en voz alta, escríbelo o siéntelo:
“Revoco todos los contratos inconscientes del alma disfrazados de familia pero nacidos de distorsión. Cierro el falso vínculo de parentesco. Recupero toda la energía que dejé atrás y transmuto cualquier culpa residual en claridad. Me alineo solo con mi verdadera línea de fuego — aquellos que construyen, no los que sangran.”
Luego respira. Llora. Baila. Borra. Bloquea. Quema…
Haz lo que se sienta como liberación.
TRANSMISIÓN FINAL:
Los falsos vínculos familiares son la primera línea del control de entidades de falsa luz.
Conocen tus patrones. Estudian tu corazón.
Pero no pueden sobrevivir a tu claridad.
Cuando cortas el cordón, el hechizo se rompe.
Y lo que antes se sentía como culpa…
…se convierte en libertad.
Con Amor Siempre en Todas Las Formas ..

Créditos al Autor/a..

Cuando la ciencia quiso reemplazar a la madre 🤐    En este artículo voy a hablarte del experimento de Harlow, porque apr...
22/11/2025

Cuando la ciencia quiso reemplazar a la madre 🤐

En este artículo voy a hablarte del experimento de Harlow, porque aprender sobre este experimento no es un lujo académico, es una advertencia clara para cualquiera que estudia el aprendizaje humano, porque si no entendemos cómo nace el apego, cómo se forma la seguridad básica y cómo se esculpa el corazón en los primeros meses de vida, estamos enseñando a ciegas.
Harlow nos obliga a mirar de frente una verdad incómoda, sin afecto, sin calor humano, sin ese abrazo que funda la existencia, no hay aprendizaje posible.
PODEMOS LLENAR UN CEREBRO DE DATOS, PERO UN ALMA HERIDA SIEMPRE APRENDERÁ A LA DEFENSIVA.

A veces la ciencia se mete en territorios donde debería caminar con pies de plomo. En los años en que el conductismo dominaba y el psicoanálisis discutía desde su trono, se creía que el amor materno era apenas una transacción, alimento a cambio de supervivencia. Un contrato frío, casi mecánico. Freud y los conductistas, tan opuestos en tantas cosas, coincidían en esta visión reducida. Pero la realidad, que siempre es más profunda que las teorías, decidió rebelarse. Y ahí aparecieron Bowlby y, con una crudeza casi insoportable, Harry Harlow. Ellos demostraron lo que las abuelas ya sabían sin leer un solo libro, que un niño no necesita solo comida; necesita brazos, necesita calor, necesita un pecho que no solo alimenta, sino que ampara, necesita presencia.

BOWLBY, EL APEGO COMO BRÚJULA DEL ALMA

Bowlby se adelantó con una lucidez casi profética. Él dijo que los primeros vínculos moldean la vida entera. Que lo que ocurre entre un bebé y una madre en los primeros dos años deja un eco eterno. Llamó a esto MONOTROPÍA, ese vínculo único que sirve de base para todos los demás. Su investigación sobre los niños separados por la guerra era un mensaje, donde falta mamá, falta mundo. Donde falta abrazo, hay retraso emocional, dificultades para regular la ira, incapacidad para formar lazos profundos.
Un niño que no fue querido a tiempo aprende a sobrevivir, sí… pero no aprende a vivir.

HARLOW, LA PRUEBA BRUTAL QUE DERRIBÓ MITOS

Harlow hizo lo impensable, quitarles la madre a los pequeños monos rhesus para desenmascarar qué sostiene realmente el apego. Les dio dos opciones:
– una “madre” de alambre, dura, pero con biberón;
– una “madre” de felpa, suave, cálida, pero sin comida.

LA BIOLOGÍA PURA DIRÍA: ELEGÍ EL ALIMENTO.
LA VIDA REAL DIJO: ELEGÍ EL ABRAZO.

Y para sorpresa de todos, los monos se aferraban a la madre de felpa como si en ella estuviera el sentido mismo de la existencia. Se escondían en ella cuando aparecía el miedo. Salían a explorar solo si la tenían cerca. LA COMIDA NO LOS HACÍA VALIENTES; EL CONTACTO, SÍ.
El mensaje era tajante, sin afecto no hay seguridad, y sin seguridad no hay aprendizaje, ni exploración, ni crecimiento.

EL AISLAMIENTO, CUANDO SE APAGA LA LUZ INTERIOR

Harlow, en una crueldad que hoy sería inadmisible, fue más allá, aisló a las crías por meses. Y lo que vio fue lo que pasa cuando a un ser vivo se le quita todo vínculo, catatonia, pasividad, miedo crónico, incapacidad para amar, incapacidad para criar.
Algunas hembras, ya adultas, ni siquiera sabían sostener a sus crías, o peor, las dañaban. Sin madre no había maternidad posible. Sin contacto no había humanidad posible.

EL ABRAZO COMO ARQUITECTURA DEL APRENDIZAJE

Para terminar quiero decir que todo este capítulo oscuro de la psicología dejó una enseñanza luminosa, la vida no se sostiene solo con comida, se sostiene con afecto. El aprendizaje no crece en el frío. Necesita una base emocional firme. Necesita brazos, palabras calmas, un rostro que mire con amor.
Para quienes estudiamos el aprendizaje, esto es fundamental, no se enseña desde el control, sino desde el vínculo. No se forma a un niño desde la distancia, sino desde la presencia. Y por más modernos que seamos, por más teorías nuevas que nazcan, el corazón humano sigue necesitando lo mismo que esos monos temblorosos, alguien que lo sostenga mientras aprende a caminar por el mundo.



HALLOWEEN desde las Constelaciones Familiares.(Ritual de Halloween para incluir a los excluidos y abrazar nuestra sombra...
01/11/2025

HALLOWEEN desde las Constelaciones Familiares.(Ritual de Halloween para incluir a los excluidos y abrazar nuestra sombra)

No todo lo que nos asusta viene de afuera, a veces lo que más miedo da… vive adentro de nosotros.

Halloween no es solo disfraces y calabazas. Es un portal donde lo oculto pide lugar. En cada familia hay historias que se callaron, el que fue expulsado, la que no se nombró, el que fue vergüenza, el que murió demasiado pronto. Los mu***os y los excluidos no desaparecen. Siguen vivos en nuestras sombras, en nuestro subconsciente, en nuestra sangre en forma de fantasmas.

Halloween no celebra lo “oscuro”. Nos invita a mirarlo y amigarnos. Nos obliga a ver lo que evitamos ver, nuestros monstruos, nuestras sombras, nuestros personajes de terror, nuestra envidia, nuestra avaricia, nuestro desidia, el deseo de controlar y manipular, la parte que quiere destruir a otros y a nosotros mismos cuando se siente herida.Todo eso también somos.

Cuando rechazamos nuestra sombra, la actuamos sin querer, y ni nos enteramos excepto los que nos rodean, y cuando la miramos nos volvemos libres.

Este día no es sobre monstruos afuera, es sobre los monstruos internos que heredamos sin saberlo, mandatos, silencios, culpas, traumas, lealtades familiares etc, hoy en lugar de disfrazarnos, podemos desnudarnos el alma, y animarnos a mirar en nuestro interior, y ver lo que fue negado, honrrar lo que fue excluido, y dejar de pelear con nuestra sombra, porque lo que abrazamos, se transforma. Halloween viene a decirnos: “No me niegues, integrame.”

Lo que fue ocultado merece ser visto.
Lo que fue excluido merece su lugar y ser mirado, cuando hacemos eso, nos liberamos.

Ritual de Halloween para incluir a los excluidos y abrazar nuestra sombra.

Prendé una vela blanca. Esa vela representa la luz sobre lo oculto, sobre lo oscuro. Inhalá profundo tres veces. Permití que tu cuerpo afloje. En silencio, traé a tu mente a un ancestro o excluido, quizás ni siquiera sepas quien es desde tu consciente, pero tu inconsciente si lo sabe y decile: “Te veo, te doy un lugar. En mi corazón tenés espacio.”

Ahora elegí una sombra tuya:envidia, miedo, control, bronca, celos… la que sea. Y decile: “También te veo. Gracias por mostrarme lo que aún no sané. Te integro.”
Cerrá el ritual diciendo: "Lo que miro se ordena. Lo que acepto, se transforma.”

Deja la vela consumirse mientras observas el fuegito, imagina como se van consumindo los fantasmas y las sombras internas. Cerra con mucho respeto para una óptima integración del ejercicio.

Nuestra vecina lleva más de cuarenta años aguantando a su marido. El hombre tomaba, la engañaba, nunca llevaba dinero a ...
01/11/2025

Nuestra vecina lleva más de cuarenta años aguantando a su marido. El hombre tomaba, la engañaba, nunca llevaba dinero a la casa… y ella, como si trajera una medalla de “mártir del año”, presumía que había logrado mantener unida a la familia gracias a su “paciencia y fortaleza”.

Un día se llevó a los niños al bosque a buscar hongos. Era otoño, de esos fríos y grises. Lloviznaba sin parar, el agua se metía por el cuello del suéter y lo empapaba hasta hacerlo parecer un trapo. El suelo estaba lleno de lodo, los pájaros chillaban, los niños lloraban y pedían regresar, escondiendo las manos en las mangas del abrigo. Volvieron cansados, helados, con los pies empapados… pero felices: habían juntado un costal entero de hongos blancos preciosos. Ella pensaba en todo lo que podría hacer: sopas, guisados, empanadas…

Apenas entraron a la casa, el marido empezó a gritarle porque la cena no estaba lista. Ella, temblando de cansancio, puso una sartén al fuego. Entonces él, completamente fuera de sí, se metió con las botas puestas a la tina donde estaban los hongos y comenzó a pisarlos con furia.

Los niños gritaban y trataban de detenerlo, pero él disfrutaba el momento: levantaba las pesadas botas de hule y seguía aplastando las setas hasta hacerlas puré.

Y así fue toda su vida: una historia de gritos, ofensas y aguante.
Hoy esa mujer llora diciendo que nunca conoció la felicidad: ni un pastel tranquilo, ni un abrigo bonito, ni un día en paz.

Sus hijas ya crecieron, se fueron de casa. Casi no llaman, y cuando lo hacen es para reprocharle las heridas de la infancia y las sesiones con el psicólogo que aún necesitan. Le dicen que no pueden tener pareja porque en cada hombre ven un tirano. Ella, entre lágrimas, se defiende:
—Yo solo quería que tuvieran un padre.
Y ellas contestan:
—¿Cuál padre, mamá?

Ella corta la llamada y va a atender a su marido. Ahora él está postrado, y ella lo alimenta con cuchara, lo voltea, lo limpia y se consuela repitiendo: “Dios soportó y nos manda soportar”. Sin darse cuenta de que hay sufrimientos que curan… y otros que destruyen.

Hay cosas que vale la pena aguantar: un parto, un dolor profundo, las noches sin dormir con un bebé enfermo, los berrinches de un adolescente, una larga fila o el tráfico. Eso sí. Lo que no podemos cambiar, se soporta.

Pero todo lo demás debe cambiarse:
El maltrato, la infidelidad, la humillación, la mentira, el trabajo que enferma, la relación que apaga. Si algo te duele y puedes transformarlo, hazlo. Cambia de pareja, de casa, de trabajo, de hábitos o de forma de pensar… pero no te condenes a sufrir.

Como dijo una vez un periodista:

“Aguantar no es natural.
El ser humano nació para vivir bien, no para sobrevivir mal.”

No quiero heredar tu miedo a no tener dinero, mamá.Ese miedo que te hacía revisar una y otra vez la alacena, aunque ya s...
28/10/2025

No quiero heredar tu miedo a no tener dinero, mamá.
Ese miedo que te hacía revisar una y otra vez la alacena, aunque ya sabías lo que había.
Ese miedo que te enseñó a sobrevivir, pero no a disfrutar.
Quiero devolvértelo, con todo el respeto y el amor que mereces.

Tampoco quiero heredar tu costumbre de poner a todos antes que a ti.
Esa herencia silenciosa de mujeres que se quedaban con lo que sobraba:
el último pedazo de pan, el último descanso, el último deseo.
No quiero esa herencia, mamá.
Quiero devolverla con gratitud, pero también con conciencia.

No quiero heredar tu culpa por descansar,
ni tu vergüenza por desear más.
No quiero ese manual de “mujer buena” que te enseñaron,
donde sacrificarse era sinónimo de amor,
y callar era símbolo de fortaleza.

Sí quiero heredar tu fuerza, pero no tu cansancio.
Tu amor, pero no tu miedo.
Tu dignidad, pero no tu silencio.

Porque ahora entiendo que muchas de tus renuncias no fueron elecciones, sino heridas.
Y las heridas también se heredan, aunque nadie hable de eso.

Por eso, mamá, esta vez no quiero continuar la cadena.
Quiero honrarte sanando lo que te dolió.
Quiero que la herencia que mis hijos reciban de mí no sea miedo, sino paz.
No sea carencia, sino abundancia emocional.
No sea culpa, sino libertad.

Gracias por lo que me diste sin tenerlo.
Y perdón si devuelvo lo que nunca fue mío:
tu miedo, tu culpa, tu cansancio.

Hoy decido quedarme solo con lo que me hace crecer.
Porque sanar también es una forma de amar.

A veces honrar a mamá no es repetir su historia,
sino escribir una nueva donde ella también descanse.

Créditos al autor

Simuló la locura para ser internada en un manicomio — y lo que descubrió allí fue tan aterrador que cambió para siempre ...
28/10/2025

Simuló la locura para ser internada en un manicomio — y lo que descubrió allí fue tan aterrador que cambió para siempre la atención de las personas con enfermedades mentales.

Septiembre de 1887.
Con solo 23 años, Nellie Bly entró en una pensión de Nueva York con un plan peligroso: convencer a todos de que estaba loca.
Miraba fijamente las paredes. Hablaba por fragmentos. Se negaba a dormir. Fingía no recordar su nombre. En pocas horas, la dueña llamó a la policía. En un día, los médicos la examinaron —apenas— y la declararon “claramente demente”.

Menos de 48 horas después, Nellie Bly fue internada en el asilo para mujeres de Blackwell’s Island.

El proceso de internamiento era aterradoramente fácil. Ninguna evaluación profunda. Ninguna consulta familiar. Solo una mirada rápida de médicos que veían lo que esperaban ver: otra mujer pobre y extraña que debía ser encerrada.
Y eso era precisamente lo que Nellie quería demostrar.

Porque ella era periodista de investigación del The New York World y se había ofrecido para una misión que podía destruir su vida. Si algo salía mal —si el periódico no lograba liberarla o si los responsables descubrían su verdadera identidad— podía quedarse atrapada allí indefinidamente, sin manera de probar su cordura.

Pero Nellie creía que la historia valía el riesgo.

Lo que descubrió dentro hizo que ese riesgo pareciera insignificante frente al in****no que esas mujeres vivían cada día.

El asilo de Blackwell’s Island albergaba a más de 1.600 mujeres en condiciones que se parecían más al castigo que al cuidado.
Los “tratamientos” no eran médicos —eran punitivos.

Las mujeres eran sumergidas en baños helados y dejadas durante horas hasta que sus labios se volvían azules y sus cuerpos entumecidos. Oficialmente, era para “calmarlas”. En realidad, era hipotermia y terror.

La comida era incomible: carne podrida, pan tan duro que rompía los dientes, té que parecía agua sucia. Las comidas se servían en cuencos inmundos, y quienes se quejaban eran golpeadas o aisladas.

Las enfermeras no eran cuidadoras, sino guardianas brutales que golpeaban, se burlaban e ignoraban el sufrimiento de las pacientes. Las que gritaban eran encerradas solas. Las que suplicaban ayuda eran silenciadas.

Los médicos casi nunca aparecían. Y cuando lo hacían, no escuchaban. Las quejas eran calificadas de delirios. Las heridas, ignoradas. Muchas mujeres se deterioraban, no por enfermedad mental, sino por negligencia y violencia.

Pero lo más aterrador era que muchas de esas mujeres no estaban locas.
Algunas eran inmigrantes que no hablaban inglés, internadas porque no podían hacerse entender.
Otras eran mujeres pobres, abandonadas por sus familias.
Algunas tenían discapacidades, epilepsia o simplemente eran consideradas “difíciles”.
Su único error: volverse incómodas.

Y una vez dentro, era casi imposible salir.
Protestar por la propia cordura se tomaba como una prueba más de locura.
El sistema estaba diseñado para devorar a las mujeres y no dejarlas salir jamás.

Durante diez días, Nellie vivió esa pesadilla.
Observó cómo las mujeres se consumían.
Vio atrocidades que ningún ser humano debería soportar.
Grabó en su memoria cada detalle, cada nombre, cada acto de crueldad —porque sabía que debía contarlo todo.

Cuando The New York World finalmente logró liberarla, Nellie no olvidó.
Se sentó y lo escribió todo.

Su reportaje, titulado “Ten Days in a Mad-House” (Diez días en un manicomio), se publicó en octubre de 1887.
La reacción del público fue inmediata y explosiva.

¿Cómo podía existir algo así en el moderno y civilizado Nueva York?
¿Cómo podían tratar a las mujeres como animales?
¿Cómo podía un sistema ser tan defectuoso que encerrara a personas sanas y las torturara?

Se abrió una gran investigación judicial. Los inspectores visitaron Blackwell’s Island y confirmaron cada palabra de lo que Nellie había escrito. Las condiciones eran exactamente tan horribles como ella las describió.

Las consecuencias fueron rápidas y trascendentales: la ciudad de Nueva York asignó más de 1 millón de dólares (equivalente a unos 930.000 € actuales) para reformar la atención psiquiátrica —una suma colosal para la época.
El personal fue formado, los protocolos revisados y se establecieron nuevas protecciones legales para evitar internamientos abusivos.

Se salvaron vidas, porque una periodista de 23 años tuvo el valor de arriesgarlo todo por decir la verdad.

La investigación de Nellie Bly marcó un punto de inflexión histórico tanto para el periodismo como para la reforma de la salud mental.
Demostró que el periodismo de investigación podía revelar injusticias que nadie más habría expuesto.
Mostró que las sin voz —esas mujeres olvidadas, indefensas, sin derechos— podían ser escuchadas si alguien tenía el coraje de contar su historia.

Pero también reveló una verdad más oscura:
lo fácilmente que la sociedad se deshace de los más vulnerables;
la rapidez con que una mujer podía ser etiquetada de “loca” y desaparecer;
y cómo los sistemas destinados a proteger pueden convertirse en máquinas de crueldad, cuando nadie los observa.

El asilo de Blackwell’s Island ya no existe.
La isla fue rebautizada como Roosevelt Island, y los edificios fueron demolidos o transformados.

Pero el coraje de Nellie Bly aún resuena hoy.

Cada vez que un periodista se infiltra para denunciar abusos en residencias, prisiones o instituciones, sigue los pasos de Nellie Bly.
Cada vez que nace una reforma en la salud mental, se apoya en los cimientos que ella construyó.

Pudo haber escrito su artículo desde fuera, basándose en rumores o testimonios.
Pero eligió entrar en ese in****no, sabiendo que tal vez no saldría.
Sufrió los baños helados, la comida podrida, la crueldad —porque entendía que, para decir la verdad sobre el sufrimiento, a veces hay que vivirlo.

No fue solo buen periodismo.
Fue valor moral en su forma más pura.

Nellie Bly no denunció el sistema por gloria.
Lo hizo porque 1.600 mujeres sufrían en silencio y alguien debía devolverles la voz.

Caminó por la oscuridad para que el mundo finalmente viera lo que allí ocurría.
Y cuando salió, se aseguró de que nadie pudiera volver a mirar hacia otro lado.

El asma: Cómo dejar de "asfixiar" tu potencial y liberar tu territorio interiorEl asma. Una palabra que evoca la imagen ...
23/10/2025

El asma: Cómo dejar de "asfixiar" tu potencial y liberar tu territorio interior
El asma. Una palabra que evoca la imagen de la lucha, el ahogo y la desesperación por una bocanada de aire. Médicamente, es una respuesta inmunológica exacerbada que bloquea las vías respiratorias. Pero si miramos más allá de los bronquios, si aplicamos la lente del coaching neurobiológico, descubrimos que el asma es a men**o la manifestación física de una profunda crisis de territorio y autoliderazgo.
Tu cuerpo te está enviando una señal en mayúsculas: "¡Me estoy asfixiando, pero no por falta de aire!"
LA PARADOJA DEL ALIENTO: INHALAR LA VIDA, NEGARSE A EXHALAR
El texto base revela la clave de esta crisis: "Necesito poner vida en mí mismo (inspiración) en lugar de intentar dejarla (exhalar)... inhalé fácilmente, pero exhalé con dificultad".
Aquí reside el conflicto fundamental. Inhalar es recibir, tomar, nutrirse, aceptar la vida y la energía. Exhalar es soltar, liberar, dejar ir, vaciarse para hacer espacio.
Cuando tu respiración se vuelve superficial y te cuesta exhalar, tu sistema nervioso está gritando: "¡Me aferro!"
Te aferras a algo que ya no te sirve. Te niegas a liberar el "aire viejo" (emociones pasadas, resentimientos, situaciones caducadas) por miedo a que el vacío sea peor que la asfixia. Esto no es solo respiración, es una estrategia de supervivencia neurológica fallida.
TU CUERPO TE ESTÁ PREGUNTANDO, SIN RODEOS:
¿A qué o a quién te niegas a soltar? ¿Qué personas, relaciones o situaciones te mantienen atrapado en una exhalación incompleta, liberando el mínimo de aire de tu potencial?
¿Qué ira o agresión reprimes? ¿Qué verdades no dichas, qué límites no establecidos están creando un "n**o en la garganta" que te ahoga desde dentro?
¿De qué tienes miedo de perderte? El miedo a la escasez, a la carencia, te hace retener tanto el aire como la energía vital, temiendo que si sueltas, no habrá más.
EL CONFLICTO DE TERRITORIO: EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA
Neurobiológicamente, el asma se relaciona con el miedo territorial y la invasión. Tu mente percibe una amenaza inminente a tu espacio vital, tu seguridad emocional o tu propia identidad: "Miedo a la invasión territorial. El enemigo aún no ha entrado en el territorio, pero el peligro es inminente".
Este "territorio" no es solo tu casa; es tu ser:
El Territorio Físico (Conflicto Familiar): ¿Hay "atmósferas tóxicas", disputas o peleas en tu entorno más cercano? El cuerpo reacciona como si el aire mismo estuviera contaminado, forzándote a cerrarte.
El Territorio Emocional (La Lucha Contigo Mismo): La frase "Soy un id**ta, debería haber hecho otra cosa" es una autoagresión. Estás invadiendo y atacando tu propio espacio interior con críticas, limitándote en tu propia respiración.
La biodescodificación nos recuerda que, si hay "conflicto entre varias personas que viven en la misma casa", tu sistema nervioso puede interpretar el aire de ese hogar como el peligro, provocando un cierre protector.
UNA MIRADA AL ASMA INFANTIL: EL CONFLICTO QUE SE HEREDA
Cuando hablamos de asma en los niños, la dinámica del "territorio" se intensifica. En la mayoría de los casos, el niño actúa como un "sensor emocional" del entorno familiar. Su pequeño cuerpo puede estar manifestando la tensión, los conflictos no resueltos o las atmósferas tóxicas que sus padres o cuidadores están reprimiendo.
El asma infantil puede interpretarse como el grito biológico del niño: "No quiero respirar esta atmósfera familiar/emocional" o "Me siento invadido en mi espacio (emocional) por la tensión de mis padres".
Es crucial, por lo tanto, que en casos de asma en la infancia, el foco de la biodescodificación y el coaching no se centre solo en el menor, sino en la pacificación de los conflictos territoriales y afectivos entre los adultos que habitan el hogar. El cuerpo del niño se cierra, buscando protegerse de una "amenaza" que a men**o es puramente emocional y relacional.
TU LLAMADA A LA ACCIÓN: RECOBRA TU SOBERANÍA
Para transformar este patrón de "asfixia" en un estado de Soberanía y Aliento Pleno, no solo necesitamos un inhalador, necesitamos una estrategia mental y emocional:
1. Reclama tu Aire y tu Espacio:
Establece Fronteras Claras: ¿Qué personas o situaciones "te asfixian"? El coaching neurobiológico te enseña a trazar límites sin culpa. Tu espacio es sagrado.
Sana la Atmósfera Tóxica: Si el conflicto es familiar, toma acción para calmar la dinámica o, al menos, para proteger tu propio ecosistema emocional de ella.
2. Entrénate para Exhalar:
El Acto de Rendición Diaria: Practica ejercicios de respiración donde la exhalación sea más larga y deliberada que la inhalación. Esto envía una señal al nervio vago: "Estoy seguro, puedo soltar."
Libera la Ira Reprimida: Encuentra una vía constructiva para expresar la agresión o frustración. Escribe, habla con un terapeuta, usa el deporte. No te ahogues con tus propias emociones.
3. Vive el Presente (Desea lo que Es):
Cuestiona el Aferramiento: La asfixia emocional se alimenta del "Deseo lo que no es, niego lo que es." Entrena tu mente para aceptar la realidad actual. El verdadero poder reside en dejar de luchar contra lo que es.
El asma es un mensaje poderoso, no una sentencia. Es tu cuerpo diciéndote que es hora de dejar de luchar por el aire y empezar a vivir en tu propio territorio, liberado y respirando con total soberanía.
¿Estás listo para liberar tu exhalación, soltar lo que te asfixia y reclamar el pleno y vital aliento de la vida? El momento de la liberación es ahora.

Hay gente que no se cierra porque no pueda entenderte,sino porque entenderte implicaría ver algo de sí mismosque no está...
20/10/2025

Hay gente que no se cierra porque no pueda entenderte,
sino porque entenderte implicaría ver algo de sí mismos
que no están preparados para soportar.

Si te escuchan de verdad,
si aceptan aunque sea una parte de tu punto,
se les quiebra el relato con el que se sostienen por dentro.
Y para algunas personas,
esa grieta es más insoportable que perderte.

Por eso niegan, mienten, desvían, ridiculizan,
te sacan del eje o directamente te excluyen.
No para tener razón —para no derrumbarse.

No discuten ideas:
protegen su identidad.
Porque si admiten el error,
tienen que abrirse al horror de verse sin la historia que los justificaba.

Y cuando ves eso con claridad,
todo cambia.
Ya no insistes.
Ya no explicas.
Ya no te gastas tratando de entrar
en una puerta que está soldada desde adentro.

No falta comprensión.
Falta valentía para mirarse.

🫶
Si estás en ese punto donde ya no quieres convencer
y empezaste a elegir tu paz antes que tener la razón,
sigue esta cuenta. Vamos juntos.

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