26/04/2022
MANEJO DE LAS EMOCIONES
Por Deanna Rejón Gossmann
Terapeuta Familiar
Las experiencias de la vida vienen acompañadas por emociones o sentimientos, los cuales pueden ser dolorosos, agradables, tristes, etc. Cada uno tiene su valor, utilidad y significado. No les debemos clasificar como “buenos” o “malos”, pues enriquecen la experiencia de nuestra vida. Sin embargo, es conviene que estén relacionados y guarden la debida proporción de acuerdo a las circunstancias en las que se producen.
Reconocer y manifestar nuestros sentimientos o cualquier emoción es útil, además de necesario, pero sin convertirlos en conductas que nos dañen a nosotros o a quienes nos rodean.
Perder el control de nuestras emociones no nos beneficia emocionalmente, al contrario, afecta nuestras relaciones con otras personas. Es necesario desarrollar en nosotros la habilidad de tranquilizarnos para poder vivir en armonía.
La forma de enseñarles a nuestros hijos esa habilidad es, en primer lugar, dentro del ámbito familiar, a través de un trato respetuoso, amoroso y de comprensión.
Los niños pequeños rara vez manifiestan sus emociones con palabras, más bien lo hacen a través de otras señales, como su tono de voz, gestos, ademanes, llanto, etc. Nos corresponde como padres, aprender a identificar lo que el niño trata de comunicarnos, escuchándolo con interés y respeto.
El niño observa en todo momento cómo es el trato entre los miembros de la familia; cómo reaccionamos cuando alguien está alegre, triste o preocupado, y es de esa manera como aprende a responder ante las diferentes situaciones.
Dicho de otra forma, los padres somos los modelos para expresar las emociones, no solo a través de lo que decimos, sino con nuestra actitud y conducta. Y el niño, por su parte, aprende a distinguir y a aclarar lo que siente, y a ponerle nombre, así como a darse cuenta de lo que sienten los demás.
Cuando los padres no sabemos reconocer y manejar nuestras propias emociones y reaccionamos de manera violenta, el niño se desconcierta, no sabe qué hacer y es probable que desarrolle un miedo constante e incluso resentimiento. Asimismo, cuando los padres lo tratan injustamente y con dureza, sin darse cuenta, provocan que el niño repita esos comportamientos con otros niños y con su entorno.
El enojo es el sentimiento que nos cuesta más trabajo dominar; al dejarnos llevar por la ira podremos sentir satisfacción momentánea, pero el hacerlo no ayuda a resolver los conflictos o problemas, sólo causa sufrimiento, desunión y posterior culpa.
Por lo tanto, se vuelve fundamental que los padres sepamos calmarnos. Cuando comienza el enojo, podemos identificar primero por qué estamos enojados, dedicar unos segundos a respirar profundamente hasta relajarnos un poco, caminar o hacer un poco de ejercicio, para luego buscar una forma diferente de abordar la situación o problema.
Cuando nuestro hijo se enoje, es importante tratar de averiguar qué hay detrás de su coraje o frustración; si siente miedo, está triste, se siente celoso, inseguro, etc. Necesitamos observarlo y escucharlo con atención para encontrar la razón por la que está enojado; así podremos guiarlo, atenderlo y darle lo que necesita, ya sea compañía, consuelo, seguridad o protección.
Algunos aspectos que nos pueden servir para cuidar la vida emocional de nuestro hijo son:
- Poner atención y responder a todas sus expresiones emocionales.
- Ser sensibles y respetuosos con sus emociones de todo tipo. Recordemos que no hay emociones negativas, así que evitemos criticarlo, burlarnos o prohibirle que las exprese.
-No aceptar ni permitir que, al mostrar sus emociones, el niño se lastime o lastime a los demás, o bien, falte el respeto a otras personas. Si esto sucede, será necesario corregirlo hablando con él de manera clara y firme, para que reflexione, sin regañarlo y mucho menos insultarlo, pero sí poniendo límites y aprovechando lo que sucedió para enseñarle a ser sensible ante el dolor de las otras personas.
Cuando el niño sabe que sus sentimientos son reconocidos y validados, se está preparando para sus futuras relaciones íntimas de adulto.
55 5012 8512 y 55 4593 5900 (también por whatsapp)