10/03/2026
Aquí es cuando aparece , casi sin querer, uno de los equívocos más fértiles del inconsciente.
Para Freud el síntoma no solo se padece, también se dice… y a veces se dice mal. Pero ese “mal decir” no es un error: es una pista. El lenguaje tropieza y deja escapar algo del sujeto.
Si la presión se mide y la depresión se sufre, aquí ambas se mezclan en un lapsus digno de manual. Como diría Lacan, el inconsciente está estructurado como un lenguaje: basta mover una sílaba para que el malestar cambie de categoría… y la consulta médica se convierta en consulta analítica.
Tal vez el paciente quería decir que la presión del mundo está demasiado alta, y el psiquismo, para defenderse, responde con una pequeña depresión.
En el diván, incluso cuando el paciente se equivoca… acierta.