13/10/2022
💕 Historia de nacimiento de mi hija Elisa 💕
4 de octubre, 5:53 am
Con 39 semanas de gestación, el lunes 3 de octubre por la mañana empezaron a sentirse las oleadas uterinas, muy suaves, muy espaciadas, toda la tarde no sentí nada, sólo mucho sueño y dormí una siesta larga.
Vino a verme Adriana (mi ginecóloga y amiga del alma), monitoreó a Elisa, todo estaba bien, comimos y platicamos un rato largo, relajadas. Aquí dejó todo su equipo y su alberca inflada, y se fue a su casa a descansar por si necesitaba regresar más tarde.
Estuve comiendo muy rico todo el día, tomando tés y bebidas que me preparaba Johnny, con todas las recetas que ayudan en los partos, y más tarde salimos al parque a caminar un rato, “un equilibrio entre descanso y actividad”, como nos indicó Samara.
Esa noche hasta fuimos a visitar un rato a mis suegros quienes tenían mucha fruta para mí, fuimos a casa de una amiga por una pelota “cacahuate” por si se ofrecía, el paseo fue relajante, y ya para ese momento las olas se sentían cada 40 minutos, pero eran súper suaves.
Como a medianoche me quise acostar a dormir pero las olas ya no me dejaron, de un momento a otro se instalaron cada 20 y pronto cada 5 minutos, apenas bajamos la “app” para llevar la cuenta y al registrar 3, nos puso un aviso “es momento de ir al hospital”, pero nuestro plan era diferente 🙊 así que llamamos a Adriana a la 1:30 am y llegó a mi casa como a las 2 am, mientras Adri venía en camino me metí a la regadera con agua caliente y eso ayudó muchísimo a bajar la molestia, salí de la regadera y Johnny empezó a llenar la alberca, sentí un alivio nuevamente al meterme.
Cuando Adri entró en la escena yo ya no podía entablar una conversación, recuerdo que justo cuando iba entrando a mi habitación vino una ola fuerte, así que me encontró respirando, en 4 puntos, y al bajar la ola sólo la mire y le dije “hola amiga”, y creo que el resto de la noche no le hablé mas que para pedirle algo y para preguntarle si la temperatura del agua estaba bien, ella me miraba, me cuidaba, en ratos monitoreaba a Elisa con el doppler, sin interrumpir mi ritmo, respetando el momento y en silencio.
Johnny notó que necesitaba su compañía y desde ese momento estuvo todo el tiempo conmigo en la alberca, apretando mi cadera para aligerar la molestia en cada ola y ayudándome a cambiar de posición cada que le daba señales. Mi suegrita y mi cuñada llegaron para encargarse de recibir a nuestro equipo y para estar al pendiente de nosotros.
Unos momentos después llegó Samara, mi partera, tampoco pude hablar con ella, pero me sentía protegida y segura con esas dos mujeres acompañándonos, cuidándonos.
Samara tocaba su cuenco, el sonido del cuenco y la música que tenía de fondo me ayudaban a conectar con una fuerza interior, a despejar la mente y concentrarme en respirar, me ayudaba pensar que cada oleada me acercaba más a conocer a Elisa.
Escuchaba mi cuerpo para encontrar la posición que me diera más alivio, respiraba, recordaba los ejercicios de respiración y las meditaciones. Adri y Sam se encargaban de hidratarme y de refrescarme con trapitos fríos en la cara, se sentía muy bien.
De pronto empecé a sentir vibraciones de energía en todo mi cuerpo, supe que estaba pasando a la fase de descenso (pensé que quizás ya había dilatado y mi bebé ya iba a bajar), ya no pude respirar lento, así que me concentré en exhalar hacía abajo, y visualizar a Elisa bajando. En algunas olas me daban ganas de pujar y lo hacía como en automático.
Tengo un recuerdo de ver a Adriana y a Samara echando pétalos de rosas en la tina, me inundó el aroma delicioso a rosas, y pensé en mi mamá, me conecté con ella, le agradecí estar presente. Ese momento fue un empujón de confianza y de fe.
Me estaba empezando a cansar, quería preguntar cuánto faltaba pero sabía que nadie tenía la respuesta, entonces le pregunté a Samara cómo sabría cuando ya iba a nacer, y me dijo: “puedes intentar tocarla tú misma”, y eso hice, fue impresionante sentir su cabecita ya por salir, eso me animó bastante.
Unos minutos después sentí que ya iba a nacer, les pedí que le hablaran a Diego nuestro pediatra neonatólogo, quien estaba esperando pacientemente en la sala platicando con mi suegra y mi cuñada. También subió Karen, quien estaba ahí para tomarnos fotos y que fue muy respetuosa del momento.
5:53 am, salió su cabecita, cruzando el famoso “aro de fuego” (que en efecto así se siente), yo sentía cómo Elisa se estaba empujando, y en la siguiente ola el resto de su cuerpo, que recibí con mis propias manos, la saqué del agua, la desenredé del cordón que traía en su cuello, y muy tranquila empezó a respirar, sin prisa, sin llanto, con los ojitos bien abiertos, hermosa y perfecta.
Todos al rededor estaban muy contentos, yo no podía creerlo, su papá estaba muy emocionado también, la llevó a su pecho mientras yo me acomodaba, les pedí que llamaran a mi suegra para que la conociera.
Johnny cortó su cordón, y a mí me ayudaron a pasarme a mi cama, donde continuamos piel con piel después de que el Dr Diego revisó a Elisa, la pesó 2815 g y la midió 48 cm, mi bebé tomó el pecho por primera vez, y nos quedamos juntitas piel con piel.
Nota:
No le compartí mis planes de parto a casi nadie, porque este tema todavía es un “tabú” en nuestra sociedad, y no es la labor de una mujer embarazada estar convenciendo y educando a las personas que la rodean, simplemente tomamos una decisión informada, sabiendo que el parto en casa es una opción segura para mujeres sanas con bebés sanos y tuvimos el apoyo de nuestro equipo de especialistas.
Teníamos un plan de emergencias, al equipo u su instrumental, pero no fue necesario nada. No hubo tactos, no hubo desgarros, ni medicamentos, nada, simplemente la vida y la fisiología hicieron lo suyo.
Tuvimos el parto que soñaba y llegó nuestra bebita muy sana, le agradezco a Dios y a la vida porque así fue.
Gracias a nuestro equipazo de lujo,
Samara Ferrara (doula y partera), Dr. Diego Benavides (pediatra neonatólogo), Dra. Adriana Gutierrez Leal (Ginecoobstetra) y Karen (fotógrafa), tan humanos como profesionales 🙌🏼
Gracias a mi suegrita y a mi cuñada por estar aquí al pendiente toda la madrugada
Y sobre todo a mi compañero de vida Juan Pablo “Johnny”, te la rifaste de “doula” 🥰 fuiste y sigues siendo el mejor apoyo, Elisa y yo te amamos 💕
📸Fotos por Aurora Photography