12/05/2026
El problema no era la piedra, era que nunca la sintió.
Llegó a consulta por algo que parecía simple.
Una mujer de 58 años con diabetes desde hacía más de 15 años.
No venía por dolor.
De hecho, decía sentirse “bien”.
La noche anterior, al llegar a casa, se quitó los tenis y el calcetín derecho.
Entonces vio algo extraño en la planta del pie.
Una pequeña piedra estaba incrustada cerca de la cabeza del primer metatarsiano.
—Doctor… ¿cómo llegó eso ahí?
Lo decía verdaderamente sorprendida.
No había sentido dolor al caminar.
No sintió que algo la lastimaba.
No sintió sangre.
Nada.
Cuando exploré el pie, entendí el problema inmediatamente.
Tenía datos claros de neuropatía diabética:
disminución importante de la sensibilidad,
piel reseca,
callosidades plantares
y deformidad leve de los dedos.
Al retirar la piedra apareció una pequeña úlcera superficial rodeada de tejido macerado.
Ya había enrojecimiento alrededor.
Afortunadamente no había pus ni datos de infección profunda.
Ella seguía sin entender.
—Pero doctor… si yo caminaba normal.
Y eso es exactamente lo peligroso del pie diabético.
La mayoría de las personas imagina que una úlcera empieza con un dolor intenso.
Pero muchas veces empieza así:
con una piedra,
un zapato apretado,
una ampolla,
o una pequeña lesión que el paciente nunca sintió.
La neuropatía diabética daña los nervios poco a poco.
El cuerpo deja de avisar.
Y cuando aparece el problema visible, la lesión puede llevar días evolucionando.
Muchos pacientes llegan tarde porque esperan dolor.
Pero en diabetes, la ausencia de dolor no significa ausencia de daño.
Ese día la lesión pudo manejarse a tiempo:
limpieza,
descarga de presión,
curaciones
y vigilancia estrecha.
Pero no todos llegan así.
He visto heridas pequeñas terminar en infecciones graves, hospitalizaciones y amputaciones.
No porque empezaran grandes.
Sino porque empezaron silenciosas.
👣 Por eso todo paciente con diabetes debería revisar sus pies TODOS los días.
Especialmente si ya tiene:
* hormigueo
* adormecimiento
* ardor
* pérdida de sensibilidad
* callosidades
* cambios de coloración
✔️ Revisar dentro del calzado antes de usarlo
✔️ No caminar descalzo
✔️ Cortar uñas adecuadamente
✔️ Consultar cualquier herida, aunque parezca mínima
Porque a veces el problema no es la herida, es no sentirla.